“La botica murciana tiene ventajas, su ley de ordenación farmacéutica es, sin duda, la mejor” “Me gusta la caza a palo mato, con el perro corriendo” “Siempre digo la verdad, siempre pienso lo que digo y digo lo que pienso” “Cuando tiro al plato se me van los problemas, y si estoy enfadado me acuerdo de alguno” “Al final es cuando hay que dar el do de pecho, y los farmacéuticos lo damos”
irene fernández Madrid | 2011-11-14T10:00:00+01:00 h |

Prudencio Rosique (Calasparra, Murcia, 1950), presidente del COF de Murcia, es boticario por vocación y no le falta formación. Se licenció en Farmacia en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra y también es especialista en Análisis Clínicos, además de diplomado en Nutrición. Los últimos 25 años de su vida los ha dedicado a trabajar en el ámbito de la política farmacéutica, algo que alterna con su gran pasión, la caza, pero la menor, con su perro. “Son animales que nunca te traicionarán”, dice. Va “con la verdad por delante” y ama Calasparra. “Cuando me retire me quedaré en mi pueblo, con mis amigos”, afirma.

Pregunta. Titular de farmacia desde los años 70, por vocación. ¿Qué ha cambiado?

Respuesta. Mi farmacia está en Calasparra, donde todavía se seguían las tertulias, donde el farmacéutico era querido y respetado. Ahora lo sigue siendo, pero está evolucionado a pasos agigantados. Hoy día en los pueblos no queda ni el cura ni el panadero, solamente el boticario.

P. Por vocación y por tradición. ¿Reivindicas el ‘panocho’?

R. No. Tenemos unos dichos y una forma de hablar, pero somos universales, y eso que somos el único pueblo murciano separado a 23 kilómetros de los demás.

P. Como buen analista clínico, hazme un análisis de la botica murciana.

R. Poco se diferencia del resto, aunque sí tiene unas ventajas, y es su ley de ordenación farmacéutica, sin duda la mejor.

P. También nutricionista. El arroz de Calasparra no faltará en tu dieta, ¿no?

R. Hombre, ¡es que es el mejor arroz de mi tierra! A mi me gusta mucho, pero dentro de la dieta mediterránea. Aunque tengo amigos que lo comen a diario. ¡Allá ellos con su estreñimiento!

P. ¿Y la comida de las Barracas?

R. ¿De la comida típica de Murcia en las fiestas de primavera? Es muy agradable. En los pueblos la tenemos casi todos los días. ¡La morcilla y el zarangollo están buenísimos!

P. ¿Eres de los que se toma buenas migas antes de la montería?

R. Cuando hacía montería sí, pero ahora practico caza menor. Me gusta la caza a palo mato, con el perro corriendo, y se necesita no estar con el estómago lleno.

P. Prudencio, nombre de origen latino. Del latín que “prevé, prudente”. ¿Usas de eso?

R. Soy muy espontáneo. Siempre digo la verdad que pienso, siempre pienso lo que digo y digo lo que pienso. Es cómodo porque no tengo que pensar qué le he dicho a uno u a otro. Siempre voy con la verdad por delante, aunque me ha costado muchos palos.

P. ¿Prudente con el pepino de la huerta?

R. El pepino me repite. No como pepino, ni con crisis ni sin ella.

P. ¿Y dónde estás más cómodo, en el mostrador o con un arma?

R. Detrás del mostrador me siento realizado. Pero mi profesor de legislación, que era sacerdote, nos decía que nos podíamos convertir en uno como él, y la farmacia en un concesionario. Donde realmente estoy cómodo es con la escopeta y mi perro, o cuando tiro al plato. Se me van los problemas, y si estoy enfadado me acuerdo de algunos al disparar.

P. Entonces, antes del verano practicarías mucho tiro al plato.

R. No, porque tenía tal cantidad de preocupaciones que no pude, ¡y la verdad que lo necesitaba!

P. ¿Cuáles son vuestras armas?

R. Nuestra vocación, profesionalidad y conocimiento.

P. ¿Calibras los riesgos de la botica igual que un rifle?

R. Tenemos que buscar el equilibrio financiero, apagar el aire acondicionado antes de salir, controlar el teléfono, la luz…

P. Te gusta la caza en espera, pero para espera la de los farmacéuticos murcianos, hasta 2013.

R. Se dice que la cosa está bien cuando acaba bien, y que está bien lo que bien acaba. También es tensión y nos gusta la marcha. Cuando tiras a 25 platos y llega el último te entran los nervios. Entonces es cuando tenemos que dar el do de pecho, y los farmacéuticos lo damos.

P. Del jabalí los colmillos. ¿De tu profesión qué colgarías?

R. La satisfacción del deber cumplido. Que se acuerden cuando no esté de qué bien lo hicimos, porque no teníamos dinero y dimos los medicamentos.

P. Confiesa, ¿a quién darías caza?

R. Quiero a muchos, llevo muchos años en el sector. No creo que nadie nos haya hecho una faena como para darle un tiro.