| viernes, 13 de enero de 2012 h |

AB-Biotics consolida su presencia en España y planea una expansión agresiva a nivel internacional. La spin-off, fundada en 2004 por Miquel Ángel Bonachera y Sergi Audivert, tuvo que replantear su estrategia tras errar en su primer plan de desarrollo y comercialización de tecnología alimentaria. Aquel fracaso llevó a estos emprendedores a reinventarse y a ofrecer proyectos de I+D a empresas del sector biofarmacéutico, algo que les sirvió para financiar el desarrollo de sus propios productos (probióticos y sistema genéticos para la personalización de terapias) e incluso entrar en el MAB en 2010. Bonachera analiza para EG la nueva situación de la compañía.

Pregunta. ¿Cuáles han sido los resultados de AB-Biotics en 2011?

Respuesta. La estimación de facturación es de unos cinco millones de euros, aunque habrá que esperar al cierre de las cuentas. Hay una información semestral que refleja que AB-Biotics ya había facturado tres millones de euros. En la segunda mitad de año la actividad ha caído porque hemos estado inmersos en un proceso de ampliación de capital y no hemos estado tan centrados en la venta.

P. ¿Qué parte de la facturación procede de los productos propios?

R. Actualmente, estos vienen a representar el 30 por ciento de nuestra facturación.

P. ¿Qué ha pasado con el proceso de ampliación de capital?

R. No hemos quedado muy contentos. Teníamos un proyecto de ampliación con una primera fase en la que queríamos levantar ocho millones para comprar algunas compañías en el extranjero que hemos estado estudiando en el último año y para poder ejecutar un plan de negocio agresivo fuera de España. Al final la ampliación de capital ha sido de 4,3 millones, la mitad de lo previsto, aunque es un dato con el que podemos sentirnos privilegiados teniendo en cuenta la coyuntura.

P. ¿Va a mermar eso su capacidad de expansión?

R. Como no hemos llegado al objetivo, hemos puesto en marcha un plan B, que no pasa por renunciar a la internacionalización, sino que vamos a descartar algunos países.

P. ¿Y qué hay de las adquisiciones que tenían en mente?

R. En vez de cerrar operaciones de compra vamos a licenciar el producto a los partners locales y, en base a las ventas, pediremos a nuestros inversores un esfuerzo extra para acometer la compra de esas compañías. Con menos capacidad financiera podremos asumir menos riesgos de los que queríamos asumir. Pero tenemos una serie de empresas vistas en determinados países y nuestra voluntad es crecer integrando esas empresas. Para eso salimos a cotización en su día.

P. ¿Parece ser que entre las que más interés generaban para ustedes estaba alguna compañía estadounidense?

R. En Estados Unidos no tenemos una empresa de interés, tenemos cuatro. Una de ellas podríamos haberla adquirido ya si hubiésemos obtenido financiación suficiente. Y luego existen otras opciones muy interesantes. Pero a todas les estamos haciendo propuestas de adquirir licencias para después acometer la compra. Todas son del sector biofarmacéutico.

P. ¿Qué supuso para ustedes la entrada en el MAB?

R. La diferencia entre estar y no estar en bolsa es que ahí hay presión, no te puedes dormir porque todo el mundo se entera de todo. Eso es muy bueno, porque mantiene a la empresa a tono y en este tipo de negocios no te puedes relajar. El MAB aporta liquidez a tus accionistas, te obliga a ser transparente y te da visibilidad. A demás, en el contexto internacional esto es una muestra de seriedad. Lo único que se podría mejorar es en la cohesión de los incentivos fiscales que se ofrecen a los inversores, los cuales varías según las comunidades autónomas.

P. ¿Y para atraer a los fondos de capital riesgo?

R. Cotizar en bolsa está asociado a un concepto de libre transmisibilidad de las acciones que el fondo de capital riesgo no comparte. El fondo lo que pone son condiciones a esa transmisibilidad para proteger su inversión minoritaria. Pero lo cierto es que estar cotizando y tener en tu capital un fondo de capital riesgo no es ninguna incoherencia. De hecho, comenzaremos a verlo pronto. Nosotros estaríamos encantados.

P. No sería raro, con el ritmo de crecimiento que llevan.

R. Es cierto, el crecimiento medio de la facturación de AB-Biotics desde 2006 fue cercano al 50 por ciento. En 2007 cerramos con 900.000 euros y ya ganamos dinero. En 2008, 1,2 millones; en 2009, 2,1 millones; en 2010 3,6 millones; y en 2011 buscamos los cinco millones.

P. ¿Creen que pueden mantenerlo a largo plazo?

R. Pensamos que sí. Nuestras patentes son jóvenes, lo que nos hace pensar que podemos seguir con este ritmo en los próximos años. Nuestras patentes solo llevan un año en el mercado, tienen un tiempo de protección amplio y son productos buenos. En 2012, además, los habremos licenciado en varios países.