juan nieto Madrid | viernes, 13 de marzo de 2015 h |

El aumento progresivo de la cronicidad, ligado al incremento de la esperanza de vida, el envejecimiento poblacional, la pluripatología, la polimedicación y la dependencia asociadas, exige cambios en la estrategia para crear un espacio de atención sociosanitaria. Un escenario en el que el farmacéutico debe tener un papel relevante y en el que se deben establecer los criterios para que así sea. En este sentido, la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) presentó el 7 de marzo el ‘Manifiesto Abarán’, un decálogo que recoge los compromisos adquiridos por esta sociedad para que se haga realidad. El presidente de Sefac, Jesús C. Gómez, desgrana en EG los pormenores de esta iniciativa.

Pregunta. ¿Llegó el momento para que el farmacéutico comunitario dé un paso adelante ante la nueva realidad social, que muestra un aumento progresivo de la cronicidad?

Respuesta. Cada vez vivimos más, tenemos más pluripatologías y más cronicidad, y la gente quiere estar en casa, que es donde mejor atención sociosanitaria se puede hacer. Por ello, igual que hay una atención médica y de enfermera es básico que haya una atención farmacéutica domiciliaria y establecer unas ideas claves de lo que tiene que ser: revisión de la medicación, adherencia terapéutica, evitar resultados negativos a la medicación, si se dan detectarlos, ayudar en prevención, abordaje de problemas menores de salud…

P. ¿Es la razón de ser del ‘Manifiesto Abarán’?

R. Claro, porque el farmacéutico tiene un rol en este escenario y la sociedad nos lo está reclamando.

P. ¿Por qué hasta ahora no se había dado este paso adelante?

R. Sí se había dado, pero no de forma oficializada. Creo que esto nace por lo que ya hace el farmacéutico, no por lo que debería hacer. Hechos consumados. Por ejemplo, el cuidador que viene continuamente a la farmacia. ¿Se imagina que tenga que tenga que estar continuamente un desplazamiento a un centro de salud o a un hospital? Encarece el sistema, lo hace menos eficiente, utiliza recursos sanitarios que a lo mejor no son necesarios… Y, sobre todo, que la gente quiere estar en su domicilio, y el papel del farmacéutico ahí es indiscutible.

P. ¿Es el mayor reto de la farmacia comunitaria en la actualidad?

R. Sí, está claro. Y que conste que no estamos sustituyendo el papel del médico ni el del enfermero, sino complementándolo, como pasa con la Atención Farmacéutica. Es básico y necesario.

P. ¿Por qué no aprovechar la red de farmacias?

R. Exacto. Hay una red de 22.000 farmacias con un profesional de la salud como es un farmacéutico.

P. Y todo dentro de un plan multidisciplinar, en el que el farmacéutico comunitario debe jugar su propio papel. ¿Está definido?

R. Tenemos que definirlo, pero hay herramientas para hacerlo: la historia clínica compartida, la receta electrónica… Todo esto tenemos que conectarlo. Desde Sefac tratamos de hacérselo ver a otros colectivos, al tiempo que estamos llegando a acuerdos con sociedades médicas, por ejemplo, en adherencia terapéutica. Al hablar con los médicos lo ven muy claro: lograr una adherencia terapéutica es labor de todos los agentes.

P. ¿Lo que se dice puertas adentro se debería decir puertas afuera?

R. Pues habrá que crear herramientas que faciliten se haga así.

P. Sobre este particular, ¿han limado asperezas con la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH)?

R. En eso estamos. Tenemos prevista una reunión, porque el farmacéutico de hospital claro que tiene un papel muy importante. Lo que creo es que hay poca comunicación entre hospitalaria y comunitaria, y es algo que se debe arreglar. Tiene que haber una interlocución, porque la Atención Farmacéutica en Primaria la hace el farmacéutico comunitario. Hay que intentar gestionar bien las visitas que tiene que hacer un paciente al hospital y definir bien lo que es un diagnóstico hospitalario, lo que no puede ser es un diagnóstico hospitalario por precio, ahí empezamos mal. El precio es una parte más que, por supuesto, hay que valorar, pero lo primero es pensar en el paciente, la población y en cómo hacer eficiente el sistema sanitario, lo demás vendrá por añadidura.

P. Todo esto se puede trasladar a los enfermeros, ¿no?

R. Claro, por supuesto. Y es que, si en otros países se llevan a cabo servicios profesionales… ¿Por qué no aquí? Hay realidades que se pueden hacer que no son excluyentes. ¿Quién puede tomar la tensión arterial? ¿El médico? Sí. ¿El enfermero? Sí. ¿El farmacéutico? Sí. No podemos ser excluyentes

P. Volvamos al ‘Manifiesto Abarán’. Recoge diez compromisos para promover y facilitar la integración del farmacéutico comunitario en la atención del paciente ambulatorio no hospitalizado. ¿Compromisos que se pueden cumplir?

R. Sí, y de hecho estamos poniendo en marcha ya alguno de ellos. Por ejemplo, potenciar la figura del farmacéutico comunitario como profesional sanitario, es una de las funciones que tiene Sefac en estos momentos y que potenciamos cien por cien en los diferentes foros a los que vamos.

P. Liderar la formación y capacitación del farmacéutico comunitario…

R. Estamos en ello, estamos formando bien a nuestra gente y capacitando. Dispensación, indicación y seguimiento es algo que por la propia titulación se tiene, pero luego queremos ir más allá y señalar que esa persona tiene una serie de habilidades para hacer cosas.

P. Trabajo conjunto con administraciones, asociaciones de pacientes, sociedades científicas, colegios…

R. Aquí, por ejemplo, hemos firmado convenios con distintos colegios farmacéuticos, es algo de cajón, porque son convenios reales, con contenido, para desarrollar servicios profesionales farmacéuticos. También estamos promoviendo este trabajo conjunto con otras instituciones.

P. El manifiesto también incide en la coordinación con otros profesionales.

R. Es algo que también estamos haciendo, y es algo que queremos potenciar con el equipo de Atención Primaria.

P. Y se hace mención al desarrollo de servicios profesionales.

R. Ya hemos hecho cesación tabáquica, ahora pusimos en marcha el programa impacHta el AMPA (Auto-Medida de la Presión Arterial)… Y tenemos muchos más.

P. Impulsar la educación para la salud.

R. Ahí están las campañas y los consejos para la población.

P. Es decir, es algo ya en marcha.

R. Sí, estamos encaminados, pero lo que queremos es establecerlos. Y lo hemos hecho en un pueblo, Abarán, que se ha volcado con nosotros, que es, por su estructura, una buena piedra de toque para demostrar lo que la farmacia puede dar a la sociedad.

El farmacéutico tiene un rol en el escenario de la atención domiciliaria, y la sociedad nos lo está reclamando”

Al hablar con los médicos lo ven muy claro: lograr una adherencia terapéutica es labor de todos los agentes”