Pregunta. Espero que un ex campeón de cross como tú no salga a la carrera con estas preguntas.
Respuesta. Me pillarías fácilmente, porque lo tengo olvidado. Solo estuve tres años en el candelero siendo campeón de Baleares y quedando en el top-ten de un campeonato nacional.
P. Nuestro atletismo lleva años necesitado de estrellas. ¿Por qué te perdimos para la causa?
R. Me pilló muy joven y era muy sacrificado. Además, me obligaba a perderme más de una salida con los amigos. Aunque en parte me arrepiento por dejarlo, no me veía ganando en unos Juegos Olímpicos. Podéis estar tranquilos, no se ha perdido nada.
P. Desde 2000 llevas nuevamente un dorsal: el ‘1’ de la farmacia balear. ¿Pesa?
R. De momento no pesa en exceso. Baleares es una región tranquila, aunque de vez en cuando tengamos nuestros sobresaltos.
P. Tras 12 años en competición, ¿tienes ya invitación del club de presidentes veteranos?
R. O para el cementerio de elefantes, como lo llaman otros. Estoy ya en la frontera para iniciar los trámites, aunque yo me sigo encontrando joven. Sin embargo, la experiencia de los años sí me está ayudando a saber cuándo esprintar y cuándo ralentizar.
P. Que las boticas cobren en tiempo y forma, ¿es una meta inalcanzable?
R. Está costando. El recorrido cada vez tiene más obstáculos. Y, además, cualquier retraso alarga esa meta unos kilómetros más. Además, en este caso se produce un efecto dominó: si el que tienes al lado flojea no hay que descartar que tú también flojees.
P. Las negociaciones con las consejerías, ¿parecen maratones?
R. Sí, porque son igual de agotadoras para ambas partes. Pero, como en el maratón, lo principal sigue siendo acabarlos, aunque avances lentamente.
P. Por todo ello, ¿el farmacéutico balear está frito mallorquín?
R. ¡Y tanto! Estamos realmente fritos, aunque, en este caso, el nombre correcto del plato sería frito balear, porque todos los compañeros de las islas lo estamos por igual.
P. Y siendo de las islas lo que promocionas es… ¿La montaña?
R. La sierra es la gran desconocida de Baleares. Cuando se conoce, causa tal sorpresa que muchos extranjeros preguntan por qué no se incluyen excursiones en los programas de viajes. Me encanta perderme por ella, hacer rutas, cazar tordos con red, buscar setas… Pero ojo, también soy un apasionado del mar Mediterráneo. Soy de los piensan que cuando se sale a mar abierto, hay que quitarse el reloj. No hay horarios, solo tranquilidad, aunque ahora no puedo disfrutarlo tanto.
P. ¿Por qué motivo?
R. Antes teníamos una pequeña embarcación familiar con la que salíamos a navegar con mayor frecuencia, porque el Mediterráneo se caracteriza por ser navegable durante buena parte del año. Pero un temporal la destrozó. Duele tanto la situación que no la hemos sustituido.
P. Sigamos hablando de las islas. ¿Tiene la población en sus farmacias una perla de Majorica más?
R. Creo que la sociedad balear es cada vez más consciente del valor del servicio que les ofrecemos.
P. Tenía entendido que en los viajes a la Península siempre venís acompañados de ensaimadas. Esto se acaba y no veo ninguna.
R. Nunca traigo ensaimadas, es un asunto que tengo pendiente por hacer. En este caso puede venir bien, así nos aseguramos la independencia de la entrevista.
P. Así que, ¿al menos podemos asegurar que todo lo aquí contado por Antoni ha sido real?
R. Sí, soy nulo para inventar.
Antoni Real (Mallorca, 1958) presume de apellido hasta tal punto que ha llegado a bromear con el mismísimo Rey de España sobre “quién tenía más sangre azul”. Este boticario de Alaró tiene en el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Baleares su segunda casa. Son ya casi 20 años en su Junta de Gobierno. De 1994 a 2000 como vocal de Ortopedia y, con el cambio de siglo, en la presidencia. También es vocal regional en el Consejo General de COF, cuya sede está muy cerca del madrileño Parque del Retiro, donde Real, que fue campeón de cross y actualmente es runner ocasional, tiene aún pendiente salir a correr por él aprovechando algún viaje a la capital.






































