La farmacia catalana atraviesa por la época más convulsa de su historia. La falta de liquidez en las arcas de la Generalitat ha provocado que los farmacéuticos sufran los impagos de la factura farmacéutica. Ramón Casanovas, presidente de la empresarial catalana de oficinas de farmacia, Fefac, analiza para EG la situación.
Pregunta. De nuevo la farmacia catalana se encuentra ‘de actualidad’. Impagos. ¿Para cuándo una buena noticia?
Respuesta. Según lo que nos comunican desde Madrid acerca de los FLA para proveedores, entendemos que en mayo podremos tener buenas noticias y recuperaremos las facturas de noviembre y diciembre de 2012. Es liquidez para el sector.
P. Tanto el Consejo Catalán de Farmacéuticos como Fefac iniciarán un proceso unitario para reclamar los intereses al Catsalut. ¿Qué esperan conseguir?
R. Cuando se firma un acuerdo de suministro de medicamentos, en este caso entre las oficinas de farmacia y el Servicio Catalán de Salud, se pactan unas condiciones de pago. A su vez, nosotros tenemos unas condiciones de pago con laboratorios y proveedores, con lo que ese incumplimiento de pago implica unos costes para la farmacia elevados. Lo que pedimos es que se cumpla el contrato firmado, y las farmacias catalanas van a intentar recuperar los costes financieros que han tenido que soportar por los impagos
P. Sin embargo, ¿teme que ocurra como sucedió en Castilla-La Mancha, donde si las farmacias querían cobrar tuvieron que renunciar a pedir intereses?
R. Ahora estamos a la espera del documento del FLA para ver cómo se tiene que cobrar, pero los condicionantes que nos quieran poner para cobrar y para que podamos tener liquidez podrían ser, digámoslo así, una especie de ‘contranorma’. Si fuese así, y según los condicionantes que nos pusiesen para cobrar, recurriríamos por otra vía.
P. Pero entre el dilema de cobrar lo adeudado de manera inmediata, ya sea a través del FLA o de un nuevo plan de pago a proveedores, o reclamar intereses y ponerse a la cola de los proveedores…
R. Sí, es un dilema. Habría que separar el plano institucional, que bajo la perspectiva de incumplimiento de contrato se puede reclamar, y, por otro lado, el plano personal del propietario de oficina de farmacia. Ahí dependería de cada farmacia. Muchos abogarán por intentar cobrar los atrasos de las facturas, pero, además, si nos ponen condicionantes para el cobro se podrían recurrir.
P. Sobre esta particular, habría que referirse a la recogida de firmas para solicitar al Parlamento catalán priorizar el pago a las farmacias. ¿Cómo va este proceso?
R. Está teniendo mucho éxito, incluso muchos ciudadanos vienen a la oficina de farmacia pidiendo dónde pueden firmar. Cuando a final de abril valoremos los resultados creo que serán muy positivos, ya que los ciudadanos están muy concienciados del problema que tiene la oficina de farmacia y su situación económica. Saben que para que sea viable el medicamento las administraciones tienen que pagar.
P. Y después de presentar las firmas el próximo 31 de abril… ¿Qué cree que pasará?
R. Es una manera de sensibilizar a la clase política, hacerles ver que no solo se queja la farmacia sino la población, porque ven que el servicio puede estar en riesgo. Entendemos que el panorama no es bueno en ningún ámbito, pero el recorrido que tiene una farmacia no es el de una multinacional.
P. En este sentido, si los farmacéuticos esperan que con esta medida se priorice el pago a las farmacias… ¿Quiere decir que hasta ahora no ha habido voluntad por parte de los dirigentes políticos de dar este paso y garantizar el pago a un servicio sanitario básico como es la farmacia?
R. Cuando hay falta de liquidez se priorizan determinados sectores y se procura no incidir en uno solo, pero no es lo mismo una gran estructura que una farmacia. No tenemos el recorrido que, por ejemplo, tiene la industria farmacéutica.
P. Se ha priorizado… ¿Regular?
R. No han sido conscientes de la realidad de la oficina de farmacia.
P. Recuerdo que desde Fefac se pidió al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que el Estado tomase partido para garantizar los pagos. ¿Han recibido respuesta?
R. Tuvimos una reunión a nivel del Ministerio de Hacienda y les expusimos la realidad de la oficina de farmacia, y parece que han sido sensibles, ya que hay una previsión de un FLA específico para proveedores tras la previsión de que la UE va a flexibilizar el déficit. Creo que es la respuesta a nuestra solicitud y a las de otras comunidades con este problema. Si la respuesta, venga de donde venga, es recuperar las facturas que nos deben, será buena.
P. A este respecto, la misiva se hizo extensiva a la líder del PP en Cataluña, Alicia Sánchez Camacho. ¿Se ha hecho lo propio a los representantes de otros partidos políticos presentes en el Parlamento catalán, sobre todo a CiU que es el partido que gobierna?
R. Sí, se trasladó a todos los partidos políticos. Ha habido distintas percepciones y ahora, en mayo o junio, veremos si han tenido en cuenta nuestra realidad. Ha llegado la hora de ver los resultados.
P. Por otro lado, visto el paso que han dado el Consejo catalán y la empresarial que usted preside… ¿Cómo calificaría las relaciones entre ambas instituciones?
R. Somos dos instituciones con un objetivo común, y por eso estamos destinados a entenderlos. No entendería nunca un enfrentamiento. Hay puntos en los que hay discrepancias pero creo que no hay que dispersar los esfuerzos.
Pregunta. En otro orden de cosas, hay otros asuntos que han puesto en alerta al colectivo farmacéutico: el decreto-ley valenciano. ¿Teme que se extienda por otras comunidades autónomas, como la catalana?
Respuesta. Creo que modelos y estructuras que funcionan y demuestran que prestan un gran servicio a la población, tal y como estamos hoy en día, es mejor no tocarlas. Así que, espero que no se extienda, más que nada porque en Cataluña estamos abogando por una farmacia de servicio al paciente.
P. Otro problema: liberalización de la farmacia.
R. La misma respuesta: no hay que cambiar las cosas que funcionan, y más en un entorno en el que no funcionan la mayoría de las cosas. Donde se ha liberalizado, no se ha mejorado ni en competitividad ni en servicio. El modelo funciona, damos servicios, pedimos a la Administración dar más servicios que ella tiene complicado dar…
P. ¿El actual modelo impone barreras que se derivan de la tradición y el corporativismo?
R. No es tradición ni corporativismo. Estamos regulados, sí, pero eso implica ventajas e inconvenientes. Prestamos un servicio sanitario imprescindible, es lo que cuenta.
P. ¿Teme que el Gobierno dé luz verde a la liberalización?
R. Espero que sean consecuentes con la realidad y conozcan el sector y lo que demanda la población.






































