Vicente Hernández
Vocal nacional de Industria del CGCOF
i. f.
Madrid
De cada cinco euros que se ponen en investigación en España uno viene de la industria farmacéutica, y la investigación es, sobre todo, intramuros. Así lo explica Vicente Hernández, vocal nacional de Industria del Consejo General, cuyo cargo ostenta desde hace dos años. “La asignatura pendiente en España es mejorar la imagen del farmacéutico de la industria”, dice.
Pregunta. Es la primera jornada de innovación que realizan desde la vocalía, pero en un entorno regulatorio nada alentador, ¿no?
Respuesta. La actividad de investigación lleva tiempo e implica compromiso a largo plazo, fundamentado en un entorno regulatorio estable. La verdad es que la situación es de gran incertidumbre, y la industria está inmersa en un entorno muy complicado.
P. ¿Cómo incentivar en este entorno y medir los esfuerzos?
R. La innovación tiene que ser multidisciplinar. Hay que valorar la innovación de forma incremental, y la manera de reconocerla es que las administraciones la fomenten y promocionen en valores incrementales. Todas las autonomías tienen que ponerse de acuerdo para cambiar el modelo productivo.
P. ¿A través de colaboración pública o privada?
R. Las dos. Hoy investigar no es ya patrimonio de una única empresa, es una cuestión global, en red. Se están haciendo grandes esfuerzos de colaboración público-privada en el ámbito asistencial y clínico, a través de consorcios públicos, pero queda mucho para flexibilizar estos modelos.
P. ¿La pública gasta suficiente?
R. No. Siempre se dice que se ponen grandes esfuerzos, pero no, porque requiere de un compromiso muy a largo plazo. La visión de esta política tiene que medirse por decenios, y no tenemos esa política constante a nivel público.
P. ¿Con la Ley de Ciencia mejorará? Porque la fuga de cerebros hace daño a España.
R. Veremos cómo se desarrolla esta ley. Si planta las bases para catapultar el nivel de ciencia y el estatus del investigador, haciendo un reglamento que le va a dar un estatus, estabilidad económica y reconocimiento social para evitar la fuga. Lo más importante es atraer el talento y retenerlo.
P. Otro escollo son los tiempos de autorización de los ensayos.
R. El problema es que cuando un medicamento se va a poner en el mercado, al estar financiado por fondos públicos, requiere de procesos para obtener esa financiación más ágiles y transparentes.
P. ¿Se reconoce al farmacéutico que trabaja en la industria?
R. Ha mejorado con el tiempo, pero nos queda mucho por recorrer. Debe mejorar su imagen de cara al exterior y poder vender a la población el tremendo esfuerzo que lleva detrás de cada comprimido, cápsula e inyectable.
P. ¿Cómo se encuentra la formación en esta rama?
R. Hoy por hoy los programas formativos del farmacéutico de grado no están adecuados para formar y producir farmacéuticos para la industria. Cada vez que incorporamos un farmacéutico a la industria tenemos que gastar mucho tiempo y dinero.
P. Respecto a la trazabilidad, ¿se decanta por algún sistema?
R. Es un esfuerzo no individual, sino europeo. Existen varias tecnologías, algunas muy disponibles, como el sistema de código de barras Datamatrix, otras que todavía requieren de algún desarrollo, como pueden ser la radiofrecuencia o los microchips. No quisiera decantarme por uno, pero es importante que tengamos un sistema de trazabilidad global y europeo implantado ya en España.
P. ¿Objetivos próximos?
R. Trasladar a la sociedad los esfuerzos de la industria, retener el talento y colaborar con asociaciones más a nivel europeo.






































