Juan NIETO Bruselas | jueves, 30 de abril de 2015 h |

Los servicios adicionales que se prestan en las oficinas de farmacia de muchos países europeos están adquiriendo cada vez más relevancia. El secretario general de esta organización, John Chave, analiza para EG esta tendencia.

El último informe anual publicado por el Grupo Farmacéutico de la Unión Europea (PGEU) resaltaba la importancia creciente que están adquiriendo los servicios adicionales que se prestan en las oficinas de farmacia de muchos países europeos. El secretario general de esta organización, John Chave, analiza para EG esta tendencia

Pregunta. ¿La prestación de servicios adicionales es el camino que debe seguir la farmacia europea?

Respuesta. En toda Europa, ahora, en comparación con el pasado, a los farmacéuticos se les paga menos por lo que hacen. Esto no solo ocurre en los países que han sido duramente golpeados por la crisis, también se da esta situación en aquellos que han escapado a los peores efectos de la austeridad. Algunas personas sostienen que el modelo tradicional de dispensación y asesoramiento, que en realidad no ha cambiado mucho en las últimas décadas, ya no es sostenible por sí mismo, y que, por tanto, los farmacéuticos necesitamos un nuevo modelo de negocio si queremos mantener nuestra relevancia, nuestro estatus profesional y nuestros ingresos. Ofrecer nuevos servicios es una parte de este nuevo enfoque.

P. ¿La farmacia es cada vez más un establecimiento de salud?

R. Existen sólidas razones para querer convertir a las farmacias en mini centros de salud, dentro de ciertos límites. En todos los países europeos las farmacias son más accesibles que otras formas de cuidado sanitario, tienden a tener una mejor distribución (en las zonas rurales y económicamente desfavorecidas, por ejemplo) y horas de apertura más prolongadas que otras formas de atención. Al mismo tiempo, si queremos que los sistemas de salud sean más eficientes tenemos que utilizar todos los recursos que tenemos a nuestra disposición. Existen datos que prueban que un mejor uso de las farmacias es más barato que otras fuentes de atención, además, los farmacéuticos son los profesionales sanitarios que más pacientes atienden. En un ámbito como las enfermedades crónicas, donde es vital detectar los problemas y gestionarlos de la manera más eficaz posible, es un gran activo infrautilizado. Un mejor uso de la relación paciente-farmacia es una gran oportunidad.

P. ¿Cuáles son las mayores dificultades que encuentran las farmacias a la hora de establecer estos servicios?

R. Hay tres principales. En primer lugar, a menudo la profesión médica se opone a los nuevos servicios porque tienden a percibir cualquier expansión del papel del farmacéutico como una amenaza. Por otro lado, los nuevos servicios requieren un soporte de modelo de negocio y una financiación específica, pero a veces las entidades encargadas de financiar los servicios sanitarios son reacias a encontrar nuevos fondos para servicios si no están convencidos de su eficacia o de la capacidad de los farmacéuticos para hacerlo. El tercer problema radica en la propia profesión. Nuevos servicios requieren nuevas ideas y riesgos, y no todos los farmacéuticos son tan entusiastas. En Bélgica, donde se aprobó el año pasado un nuevo servicio de adherencia a los medicamentos, los farmacéuticos han sido muy lentos en adoptarlo. Para asegurar el éxito de los servicios necesitamos el apoyo mayoritario de la profesión.

P. ¿Qué fórmulas de financiación son las que mejor están funcionando?

R. En algunos países existen pruebas que corroboran que, aunque los pacientes valoran los nuevos servicios de los farmacéuticos, no están dispuestos a pagar por ellos, de ‘su bolsillo’. Este es el caso de países como España, donde los pacientes no pagan normalmente directamente por los servicios de salud. Por lo tanto, la financiación tiene que venir de seguros o del servicio nacional de salud. Este es un gran obstáculo.

P. Hablo antes de recelos por parte de otros profesionales de la salud.

R. Es un problema real. Por ejemplo, en algunos países a los médicos se les paga sobre una base de ‘por visita’. Temen que los nuevos servicios de farmacia puedan conducir a una pérdida de ingresos, en mi opinión un temor exagerado. En Reino Unido, donde a los médicos se les paga sobre la base del número de pacientes registrados, ha sido más fácil implementar estos servicios.

P. ¿Cómo acabar con estos recelos?

R. Otros profesionales necesitan darse cuenta de que los nuevos servicios de farmacia deberían ser la base de una mayor colaboración entre profesionales, al menos a nivel de atención primaria es poco frecuente en Europa, y esto debe cambiar. No se trata de un zero sum game, en el que algunos ganan y otros pierden. No es una cuestión de recursos que se transfieren fuera de algunas profesiones en favor de la farmacia. Si, por ejemplo, a la farmacia se le diera un papel más importante en la detección de enfermedades crónicas, esto conducirá a más remisiones a otros profesionales sanitarios. Lo mismo se puede decir de otros tipos de servicios tales los servicios de revisiones de medicación.

P. Uno de los servicios adicionales que pueden prestar las farmacias: vacunación. ¿Pros y contras?

R. Pros: los pacientes valoran este servicio. En cualquier país donde la vacunación en la farmacia se ha puesto en práctica, las tasas de vacunación han aumentado. Contras: no todos los farmacéuticos quieren hacerlo. Además, con probabilidad, esta propuesta contará con una apasionada oposición por parte de la profesión médica, quien acaba de tumbar una propuesta para introducir la vacunación en la farmacia en Francia.

P. ¿Homogeneizar un listado de servicios adicionales europeo?

R. Una utopía, y ni siquiera algo deseable. Los servicios de farmacia deben responder a las necesidades locales. Sin embargo, existen sólidas razones para que exista un intercambio de buenas prácticas, con el objetivo de desarrollar los modelos existentes, y para aprender, ya que es lo más eficaz.

P. ¿Qué países son un referente en la implantación de estos servicios?

R. Reino Unido está en cabeza de todos los demás, pero ahora estamos viendo como en Irlanda, Francia, Países Bajos, Portugal y Bélgica se desarrollan nuevos servicios. Las cosas están cambiando definitivamente. Hay mucho que aprender y tenemos un largo camino por recorrer. Pero vamos en la dirección correcta.

A menudo la profesión médica se opone a los nuevos servicios, los ven como una amenaza”

¿Homogeneizar servicios adicionales en la farmacia? Una utopía, y ni siquiera algo deseable”