Quizá lo desconocido asustaba. Pero, durante años, cuando se cuestionaba a mutualidades y entidades privadas del sector sanitario sobre la posibilidad de crear alianzas con las boticas y concertar determinados servicios, la constante era el “no” por respuesta. Sin embargo, en tiempos que invitan a optimizar recursos (donde conviene aún más prevenir que curar) a la vez que se debe mantener —o aumentar— la oferta de servicios al asegurado, la opinión ha revertido. Ahora, las farmacias sí son vistas como “aliadas” para equilibrar estos objetivos. Desde estos establecimientos, por su parte, recogen el guante de este ‘matrimonio de conveniencia’.
Por ejemplo, Alberto de la Rosa, consejero delegado de Ribera Salud, recuerda que son más cosas las que les unen que las que les separan: “las boticas son también gestión privada de un servicio privado”. Cabe recordar que este grupo privado que gestiona diversos hospitales públicos madrileños y valencianos (el denominado ‘modelo Alzira’) firmó recientemente un acuerdo de colaboración con el COF de Valencia para la puesta en marcha de una experiencia piloto en esta provincia por la cual los hospitales que gestiona Ribera Salud delegarían ciertas pruebas en las boticas de la zona. “¿Por qué todos los hospitales tienen que hacer de todo? El hospital no es lo más accesible para el paciente, por lo cual es bueno trabajar con otros equipos, como las farmacias”. Así justificaba De la Rosa la existencia de acuerdos de este tipo durante su reciente participación en un encuentro profesional celebrado en Santander, donde se analizó la colaboración público-privada en el nuevo espacio sociosanitario.
No es éste el único ejemplo. La Mutua General de Cataluña tiene puesto en marcha junto al COF de Barcelona un programa pionero de prevención en riesgo cardiovascular (RCV), por el cual sus mutualistas del barrio de Sarriá con edades entre 35 y 74 años pueden acudir a las farmacias del distrito a realizarse pruebas para identificar factores de RCV y estratificar los riesgos de padecer enfermedades futuras (siendo las boticas remuneradas por ello). “Entendemos que el farmacéutico es un profesional sanitario en primera línea que, en nuestro caso, nos aporta accesibilidad y capilaridad”, expone su director general, Daniel Redondo. Los primeros resultados indican que a través de las boticas se ha detectado un 27 por ciento de casos con riesgo “alto o muy alto” de padecer patologías cardiovasculates futuras, lo cual permite a la Mutua su prevención y abordaje temprano. “Esta colaboración es la mejor muestra de la visión que tenemos del farmacéutico del siglo XXI”, confirma Redondo.






































