J. NIETO Madrid | viernes, 13 de febrero de 2015 h |

El anuncio de la Comisión Nacional de los Mercados y Competencia (CNMC) de que evaluará los efectos de las restricciones a la competencia del modelo de ordenación farmacéutica, ha vuelto a despertar el fantasma de la liberalización que existe en el sector desde hace más de una década. Así, se abre de nuevo el debate sobre de si las restricciones del modelo español de farmacia son necesarias y proporcionales para garantizar la protección de la salud de los ciudadanos. La CNMC comparará modelos para “obtener conclusiones y recomendaciones acerca de cuál es la configuración más favorecedora de la competencia y la eficiencia, redundando en ganancias de bienestar para la sociedad”.

Básicamente, en Europa existen tres tipos de modelos en relación al binomio titularidad-propiedad. Serían ocho los países europeos en los que esta dicotomía no se rompería (España, Alemania, Dinamarca, Eslovenia, Italia, Finlandia, Francia y Luxemburgo). Un modelo de que agrupa a 341 millones de habitantes (el 57,8 por ciento del total de países analizado). Hay un grupo formado por cuatro países (Austria, Hungría, Letonia y Chipre) en los que el propietario de una farmacia puede ser un farmacéutico pero, al tiempo, puede contar con capital no farmacéutico (21 millones de personas, el 3,6 por ciento del total). Y existe un tercer grupo, el de países en cuyos modelos el propietario no tiene que ser obligatoriamente farmacéutico (Bélgica, Estonia, Eslovaquia, Bulgaria, Croacia, Irlanda, Lituania, Malta, Noruega, Países Bajos, Polonia, República Checa, Reino Unido, Portugal, Rumanía, Suecia y Suiza), que incluye a 216 millones de personas (el 38,6 por ciento del total).

Resulta curioso el caso de Grecia, que ha pasado por culpa de la crisis de tener un modelo en el que se respetaba el binomio propiedad/titularidad a otro, ‘aconsejado’ por la Troika, en el que no se respeta el binomio propiedad/titularidad. Un caso similar se dio en Portugal, que en julio de 2007 eliminó la exclusividad de la propiedad del farmacéutico vigente hasta la fecha.

Casos contrarios se han producido en Hungría, que tras anular en 2007 la exclusividad en 2010 estableció una cuota máxima de propiedad que obliga a las cadenas a vender parte de su capital farmacéutico a un boticario (25 por ciento en 2014 y 50 por ciento en 2017), o en Letonia, donde se eliminaron en 1999 las restricciones al capital no farmacéutico, para en 2001 abrir un plazo que se culminó en 2010 con la vuelta de la propiedad en exclusiva para los farmacéuticos (a partir de enero de 2011 se suavizaron los criterios y se permite la entrada de hasta un 49 por ciento de capital no farmacéutico.

Binomio Vs. cadenas

El binomio propiedad/titularidad supone un freno a la entrada de las grandes cadenas de farmacias en los sistemas farmacéuticos. Una entrada que en el caso de los países liberalizados ha provocado situaciones monopolísticas en las que tres o cuatro compañías están por encima del 55 por ciento de cuota de mercado (en algunos casos hasta el 97 por ciento). Sin embargo, más allá de los países con un modelo liberal total (ver tabla), en los que no existe la exclusividad farmacéutica y se permite la integración sin límites o de aquellos con un modelo regulado, hay otros sistemas que fomentan o dificultan la implantación de cadenas.

Entre estos últimos, está el modelo liberal restrictivo, que pese a la liberalización de la propiedad/titularidad pone coto a la integración horizontal; o los de ‘multipropiedad’ de Alemania y Finlandia (permiten más de una farmacia solo para capital farmacéutico); o el mixto chipriota, que, a pesar de permitir el capital no farmacéutico prohíbe la integración horizontal de farmacias.

Por otro lado, también están los casos del modelo de ‘multipropiedad’ de Austria y Hungría (en los que se permite capital no farmacéutico), o el mixto letón (mantiene el binomio pero permite el capital no farmacéutico en varias farmacias). Ambos fomentan la implantación de cadenas.