Varios eurodiputados ponen a Jiménez entre la espada y la pared: o apoya la directiva o
la postura de España
| 2010-02-12T15:26:00+01:00 h |

carlos b. rodríguez

Madrid

“Trabajaremos para lograr un acuerdo sobre la directiva de atención sanitaria transfronteriza”, dijo la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, ante la Comisión de Sanidad y Medioambiente (ENVI) del Europarlamento. Y la respuesta a este asunto, que estaba en la mente de muchos eurodiputados, no se hizo esperar. El intercambio de puntos de vista celebrado a finales de enero con los ministros españoles se convirtió para Jiménez en un duro ataque por parte de varios europarlamentarios, que exigen de España una postura acorde al puesto que ocupa en la Comisión.

Hasta el pasado diciembre, España era un miembro más del Consejo y podía defender su política nacional. Pero ahora que ejerce la presidencia de turno, debe convertirse en un agente superior en la Unión Europea. Así al menos lo cree la eurodiputada alemana Dagmar Roth-Behrendt. Para ella, la forma en la que España ha trabajado ya “no es aceptable” en el contexto particular de este semestre. “Ahora no sois Ministerio de Salud, sino Presidencia del Consejo: ¿tiene intención de progresar con la atención médica transfronteriza o van a seguir defendiendo la posición de España?”, preguntó a Jiménez.

No es el único miembro de la Eurocámara que piensa así. Françoise Grossetête, europarlamentaria francesa y ponente de la directiva de la polémica, fue especialmente crítica con la postura española, e hizo énfasis en el “papel negativo” que jugó en diciembre. “Hicieron campaña en contra para convencer a otros miembros, y es lo que hizo que fracasara un acuerdo que nosotros esperábamos con mucha impaciencia. ¿Cómo van a conseguir ese consenso si han hecho campaña contra él? ¿Cómo vamos a poder confiar en ustedes?”, dijo.

A estas alturas, los representantes de los países que apoyaban la anterior directiva de sanidad transfronteriza exigen de la presidencia española algo más que palabras. Grossetête pidió a Jiménez “una posición mínima”, alguna concreción de lo que España quiere hacer con este texto. “¿O tenemos que esperar a la presidencia belga?”, apostilló.

La defensa de España

La defensa española, además de la ministra, que insistió en la apuesta de la sanidad como bien público y en la necesidad de armonizar prestaciones y servicios como paso previo de la directiva, se vio reforzada con la pregunta que la eurodiputada española Pilar Ayuso lanzó para aclarar cómo se asumirán los costes de la directiva. “La salud es un bien público, pero no es gratis (…) En España tenemos muchísimos casos, sobre todo por la cantidad de turistas que recibimos. ¿Quién va a pagar después los gastos de todos estos servicios de salud transfronteriza?”, preguntó.