Unas 35.000 personas padecen en España esclerosis múltiple (EM). De ellas, un 40 por ciento no cumple adecuadamente el tratamiento. Por ello, son esperanzadores los resultados que arroja un estudio sobre el dispositivo electrónico subcutáneo Rebismart, desarrollado por Merck Serono y que lleva dos años en el mercado, ya que establecen que el 65 por ciento de los pacientes con EM apreciaron las ventajas de este aparato. En este sentido, su apuesta innovadora fue considerada como útil por el 95,2 por ciento de los pacientes encuestados.
Este dispositivo, que permite la administración de cartuchos semanales de Rebif (interferón beta 1ª DCI) y cuyo tratamiento tiene un coste anual de unos 14.000 euros, fue presentado la semana pasada, junto con otro dispositivo de un único uso y desechable para mayor comodidad del paciente, RebiDose, por Rafael Arroyo, jefe de la Unidad de Esclerosis Múltiple del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, quien explicó que el tiempo de duración del tratamiento influye en la pérdida de adherencia. “Si el seguimiento sigue cinco años, la no adherencia aumenta significativamente”, manifestó.
Asimismo, Arroyo afirmó que “si a esto se suma que el primer tratamiento tiene mejor adherencia que un segundo o un tercero tras un fracaso previo, el cumplimiento puede deteriorarse mucho con el paso de los años”.
Falta de cumplimiento
La cronicidad y complejidad del proceso de curación, los olvidos a la hora de administrarse la medicación, la edad, el cansancio que puede provocar el tener que pincharse todos los días o la fatiga, son factores que pueden influir en la falta de cumplimiento del tratamiento, lo que puede tener una importante repercusión en el empeoramiento neurológico.






































