el global Madrid | viernes, 17 de abril de 2015 h |

“Todos podemos seguir la misma receta, emplear los mismos ingredientes y utilizar los mismos utensilios, y sin embargo, obtener resultados distintos”. De esta forma, Cristina Casas, responsable de Consultoría de Mediformplus explica que el liderazgo no se alcanza siguiendo al dedillo una fórmula magistral. En su opinión, existe, por encima de todo, un factor muy importante: “quién remueve la olla, el líder”.

Se ha escrito mucho sobre liderazgo y, de hecho, no existe un conjunto de rasgos que impliquen ser líder, ya que una persona lo será o no en función del contexto en que se encuentre el grupo. Pero sí hay una serie de competencias que le permitirán ejercer correctamente el liderazgo: conceptuales, interpersonales y de gestión. Las primeras implican la gestión de conflictos, la planificación estratégica y la visión. Las segundas, se refieren a la sensibilidad y la inteligencia emocional. Y las últimas, son imprescindibles para la consecución de los objetivos, “ya que un buen gestor de personas es alguien que combina algunas de estas y el compromiso emocional necesario”, apunta Casas.

Pero esto depende de la personalidad de cada uno, lo cual supone un reto aun mayor al intentar motivar a un equipo. Para Casas, hay dos cosas, muy obvias. “A cada persona le motivan cosas distintas y ser buen trabajador y hacer bien tu trabajo no implica que vayas a ser buen líder. Tienes que conseguir que otros hagan bien el suyo”, explica.

Y es que liderar no es fácil. Como se escribió hace años con la teoría del Liderazgo Situacional, la clave es adaptar el estilo a cada situación del equipo. “Habrá etapas en las que se tendrá que planificar, organizar y controlar mejor las tareas para marcar una guía de trabajo fácil de seguir, y otras, en las que será necesario ir delegando y aportando autonomía”, asegura Casas. Lo más importante, según apunta la experta, es escuchar a nuestros colaboradores para saber en qué momento y cómo adaptarse a cada situación. “Hay que recordar que la idea no es solo organizar, controlar y evaluar resultados, sino guiarles, formarles, apoyarles y motivarles”, afirma.

Asimismo, asegura que es necesario que los miembros del grupo perciban que tienen un objetivo común. En este sentido, se pueden aplicar una serie de buenas prácticas que ayudaran a gestionar correctamente el equipo de colaboradores. Una de ellas es definir y comunicar objetivos grupales e individuales, así como las responsabilidades y las tareas. Otra iría orientada a dar herramientas y apoyo para el desarrollo y consecución de los objetivos, así como facilitar la incorporación, formación y desarrollo de cada miembro.

Otros aspectos que destaca Casas es facilitar y fomentar una buena comunicación en todos los sentidos, compartir los resultados, estimular la creatividad y la innovación y gestionar conflictos. Asimismo, la experta también recomienda retar, confiar y desconfiar, pero sobretodo: saber delegar a los miembros del equipo.