El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Maldonado, anunció la semana pasada el final del proceso de estratificación de la población de la región durante un acto celebrado en el Hospital Universitario Ramón y Cajal, un centro del que fue gerente en 2010.
Este proyecto es el primero en presentarse de los 24 puestos en marcha en el marco de la Estrategia de Atención a Pacientes con Enfermedades Crónicas en la Comunidad de Madrid, presentada en marzo de 2014.
El principal objetivo de este proyecto, que clasifica la población según sus niveles de riesgo, es proporcionar una atención sanitaria más adaptada a las necesidades reales de cada persona. Para ello, la herramienta elegida han sido los Grupos de Morbilidad Ajustados, que identifica a los pacientes en función del número y de la complejidad de las enfermedades que presentan.
El uso de esta herramienta permite saber que en la comunidad madrileña 2.789.481 personas tienen una patología crónica de baja complejidad, en las que su modelo de atención mejorará su capacidad de autocuidado.
Además, 523.028 madrileños presentan patologías crónicas de complejidad media que requerirán una gestión de su enfermedad. Por otra parte, se han identificado 174.343 pacientes crónicos que pueden llegar a ser, finalmente, complejos y cuya gestión individualizada requerirá el mayor grado de coordinación para proporcionar la mejor atención y continuidad asistencial posibles.
Ayuda en la toma de decisiones
Los profesionales sanitarios de la organización sanitaria de la Comunidad de Madrid tendrán acceso a esta información, con el objetivo de que pueda servir de ayuda en los procesos de toma de decisiones que tienen como premisa que sea el clínico responsable del paciente quien determine su nivel de intervención y, por tanto, el plan asistencial y los recursos que será necesario poner en marcha.
Con este proyecto, la consejería de Sanidad destaca que se da un paso esencial para hacer realidad el objetivo general que plantea la Estrategia de atención a pacientes con enfermedades crónicas. Se trata de disminuir la prevalencia de las condiciones de salud y las limitaciones en la actividad de carácter crónico, reducir la mortalidad prematura de las personas que ya presentan alguna de estas condiciones, prevenir el deterioro de la capacidad funcional y las complicaciones asociadas a cada proceso y mejorar su calidad de vida y la de las personas cuidadoras.






































