Juan Nieto
Subdirector de El Global
| viernes, 23 de enero de 2015 h |

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El nuevo Código Penal endurece las penas contra el tráfico ilegal de medicamentos

Esta semana dejaré en paz al ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, al que llevó ‘exprimiendo’ en esta columna desde su nombramiento, aunque la perla que dejó en su intervención en el desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum, al reconocer que los farmacéuticos comunitarios están “infrautilizados”, bien habrían merecido dedicarles unas líneas. Pero habrá tiempo para hacerlo en otra ocasión. Y es que, en esta ocasión me he decantado por un tema que considero de gran relevancia: la luz verde dada por el Congreso de los Diputados al nuevo Código Penal. ¿Por qué? Porque más allá de la polémica que se ha suscitado con la prisión permanente revisable, el nuevo texto introduce una modificación relevante en materia de medicamentos: la consideración como delito penal el tráfico ilegal de estos productos.

La incorporación a nuestra legislación del ‘Convenio Medicrime’ hace que lo que antes era una sanción administrativa se pueda convertir en un delito castigado con penas de prisión de entre seis meses y cuatro años. Se trata de un salto cualitativo en las penas que aparece en un momento en el que la actualidad farmacéutica se ha visto salpicada por diversas operaciones contra el tráfico ilegal de medicamentos, concretamente, con prácticas de comercio inverso en el que se ha visto implicados short liners de dudosa procedencia y farmacias que se han pasado de listas, de ingenuas o de lo que se quiera, pero que han metido (pongamos el presuntamente) la pata hasta el fondo.

Penas más duras y todos contentos, sí, porque es la salud pública la que está en juego. Eso sí, también hay que revisar por qué se han producido las actuaciones ilegales y por qué no se evitaron. Concesión de licencias, inspecciones, alarmas que… ¿No saltan? Dudas, razonables, y respuestas, vagas.

Christopher Hitchens: “There are all kinds of stupid people that annoy me but what annoys me most is a lazy argument”. (“Hay todo tipo de gente estúpida que me molesta, pero lo que me molesta más es un argumento perezoso”).