Si la crisis económica ha golpeado de lleno a la farmacia española, más aún lo ha hecho a la oficina de farmacia griega, que lucha por sobrevivir en un país intervenido, donde el gasto farmacéutico se recorta de forma constante. En un escenario así, lo único que le queda a los farmacéuticos griegos es, según aseguró Giannis Papadopoulos durante su intervención en el IV Meeting Feng, “demostrar que somos verdaderos especialistas en el medicamento y trabajar para fomentar un uso racional de los mismos”.
Es, a su manera de ver, la única forma de conseguir rentabilidad en un país donde el gobierno no quiere oír hablar de los servicios profesionales en la farmacia a pesar de que dispone de una red de boticas extensa, con una cada 150 metros, donde la receta electrónica está completamente implementada. “El único servicio que podemos ofrecer es la toma de tensión, el resto están completamente prohibidos en Grecia”. Un escenario que deja pocas puertas abiertas a evolucionar hacia un modelo más asistencial. Y, en el futuro, no parece que esta situación vaya a cambiar. “El Ministerio de Sanidad al principio pareció interesarse por los ahorros que podrían aportar los servicios pero, más tarde, se cerraron en banda y nos dijeron que no querían ni oír hablar de esa posibilidad”, apuntó el farmacéutico griego.
De hecho, hasta hace relativamente poco, las farmacias lusas no podían dispensar productos de parafarmacia, su trabajo se centraba de forma única en la dispensación de medicamentos. Y precisamente estos son los que pueden ayudar al farmacéutico a llevar estos años complicados: “sabemos que la cuarta causa de muerte en el mundo se debe a reacciones adversas y es ahí donde debemos centrarnos”, explicó Papadopoulos.
“Tenemos que hacernos ver, ser parte del sistema sanitario y dejar de ser simples dispensadores de medicamentos, centrarnos en el paciente y no tanto en la enfermedad”, explicó el boticario heleno. De este modo, en su farmacia, se focaliza en la atención farmacéutica y en aportar consejos a los pacientes sobre el uso de los fármacos, lo que se traduce, dijo, “en una mayor fidelización, un aumento de las ventas y, por tanto, mayor rentabilidad”.






































