| lunes, 22 de abril de 2013 h |

El presidente de la Sociedad Española de Farmacia Rural (Sefar), Francisco Javier Guerrero, mostró sus dudas acerca de que el Sistema Personalizado de Dosificación (SPD) de medicamentos, un servicio que ha comenzado a ponerse en marcha recientemente en Andalucía “tenga mucho futuro en las más de 2.000 farmacias rurales que hay en España, debido a la dificultad que tendrán los pacientes de los pueblos de costearlo”. Eso sí, ha reconocido la “utilidad” de implantar el SPD para aquellas personas que así lo necesiten, aunque cree que la forma de implantarlo ó desarrollarlo “no es la más adecuada”, además de que en el entorno rural “difícilmente tendrá futuro cualquier tipo de servicio que tenga que ser costeado por el usuario”.

Sobre este particular, Guerrero también se pronunció acerca de la intención del Consejo Andaluz de Colegios de Farmacéuticos (Cacof) de elaborar un catálogo de servicios que los profesionales de la farmacia ofrecerán en sus establecimientos a los usuarios que así lo demanden previo pago de los mismos, una propuesta que presentarán “a partir de otoño” a la consejera de Salud y Bienestar Social, María Jesús Montero. Así, se inclinó por buscar otras fórmulas para financiar el catálogo de servicios previo pago del usuario que el sector viene demandando, “con un sistema que bien podría ser transformando una parte del margen porcentual de beneficio bruto del medicamento financiado, en esos servicios que ahora se quieren poner en marcha”.

Y es que, según el máximo responsable de la Sefar, en su concepto de Sanidad “no cabe como factor que limita el acceso a los servicios de salud por parte de la ciudadanía la capacidad económica de cada paciente”. A este respecto, Guerrero destacó que los pacientes ya tienen que hacer frente a otra serie de problemas derivados de “la desfinanciación de fármacos, el copago, el IVA o el aumento del paro”. “Los servicios a pagar por el paciente corren el riesgo de convertirse en un instrumento de fidelización para farmacias de mayor facturación, que puedan ofrecerlo a menor precio ó incluso gratis en función del coste del tratamiento del paciente, lo que iría en detrimento de boticas con una menor facturación”, argumentó.

Acerca de la necesidad de implantar una cartera de servicios, Guerrero apuesta primero por “cuantificar, tarificar y estudiar la necesidad de los servicios que ahora mismo se están realizando en cada una de las farmacias”. Posteriormente, se decanta por “tocar, por ejemplo, un 5 por ciento del margen bruto que actualmente percibe la farmacia de cada medicamento financiado, que es del 27,9 por ciento, y destinarlo a la creación de ese catálogo de servicios”. Así, y a modo de ejemplo, ha sostenido que el 5 por ciento del margen bruto de los medicamentos financiados para el conjunto de las farmacias en 2012 ascendió a 111,35 millones, “cantidad que ahora se podría destinar en su conjunto a sufragar ese catálogo de servicio”, ha insistido.

Para Guerrero, de esta forma, “la Administración pagaría lo mismo y habría fondos para poner en marcha este proyecto”. Eso sí, para Sefar, un cambio de tal envergadura, “no debería ser llevado a cabo por ninguna cúpula directiva sin el visto bueno de los farmacéuticos de a pie”, si bien ha reconocido que los consejos de farmacia autonómicos y nacional “deberían de fomentarlo y abrir este debate”, en el que también “sería interesante la voz de las sociedades científicas”.