Repelentes, amoniacos, antihistamínicos y corticoides son los más indicados
La prevención y la previsión son claves para hacer frente a este mal veraniego
Francisco rosa
Madrid
El verano es para muchos sol y playa, chiringuitos, descanso y desconexión de los asuntos cotidianos. En cambio, existen algunos problemas para nuestra salud que se dan con más frecuencia en el periodo estival y que hacen que esta época del año no sea tan agradable para quienes los padecen. Se trata de las quemaduras que el sol provoca en nuestra piel, de la aparición de diarreas y vómitos asociados a la ingesta de agua o comida en mal estado de conservación, o de los efectos molestos que a veces provocan las picaduras de mosquitos, avispas y medusas, incidencias que repercuten en la afluencia de público que reciben las oficinas de farmacia ubicadas en zonas de costa.
“Normalmente los afectados acudirían a su médico de cabecera, pero como están fuera de casa y quieren ahorrarse la burocracia, acuden a las farmacias en busca de un OTC para tratar los síntomas menores. Esto es muy frecuente en el caso de las picaduras”, afirma Fernando Berreiro, vocal de Oficina de Farmacia del Colegio Oficial de Farmacéuticos de La Coruña.
En el caso concreto de las picaduras, los veraneantes visitan la botica para actuar en todas las fases de la misma. En este sentido, Nuria Mérida, vocal de Dermofarmacia del COF de Málaga, hace hincapié en la importancia que tienen la prevención y la previsión, “aspectos claves a la hora de enfrentarnos a estas incidencias”.
Remedios preventivos
Cuando se habla de picaduras y prevención, lo primero que se viene a la cabeza son los repelentes. Existen para mosquitos y para medusas, pero no para las avispas. Estas, a diferencia de los mosquitos, solamente atacan para defender su espacio, por lo que no hay remedio preventivo que las detenga.
“Los turistas acuden a nuestros establecimientos en busca de repelentes. Nosotros les ofrecemos distintos formatos, ya que existen parches y repelentes de aplicación tópica. También tenemos los ambientadores que impiden la entrada de los mosquitos en las casas”, explica Ernesto Servilla, vocal de Oficina de Farmacia del COF de Cádiz. Servilla muestra su confianza en la efectividad de estos mecanismos para mantener alejados a los mosquitos, pero en cambio no tiene clara la eficacia de los que se comercializan para que no se acerquen las medusas. Se trata de una sustancia incluida en algunos fotoprotectores.
Eso en cuanto a la prevención, pero Mérida también aludía a un concepto importante, el de la previsión. En este sentido, más que adelantarse a la picadura, de lo que se trata es de mitigar la aparición de los efectos molestos que siguen a los ataques de mosquitos y avispas. “Yo siempre recomiendo a los veraneantes que acuden a mi oficina de farmacia que lleven consigo una barra de After Bite, con amoniaco, para aplicárselo inmediatamente” tras recibir el picotazo, aconseja.
Con esta apreciación coincide con Carmen Cayuelas, vocal de Oficina de Farmacia del COF de Alicante, quien además advierte de los peligros que pueden derivarse de la utilización de amoniaco como remedio casero por parte de algunos pacientes. “No es que el amoniaco no sea efectivo, sino que se trata de un producto que puede ser nocivo para la piel y con el que hay que tener mucho cuidado. Requiere unos miramientos a la hora de aplicarlo que el paciente desconoce”, alerta.
Por otro lado, para el tratamiento inmediato de las picaduras de medusas, los auxiliares y enfermeros que atienden a los veraneantes en las playas “suelen aplicar gasas con la misma agua del mar siempre que no haya infección”, explica Servilla. Esto es, según comentan los expertos, todo lo que puede hacerse en materia de prevención y previsión. Pero, una vez que se ha recibido la picadura y pasa un poco de tiempo, los tratamientos se asemejan para actuar contra los efectos de los ataques de mosquitos, avispas y medusas.
Si no se produce reacción alérgica o infección grave, los farmacéuticos coinciden en la aplicación de corticoides y antihistamínicos de baja intensidad y de uso tópico. Ahí ya no sirve el amoniaco. Si la reacción es más fuerte, se puede incluso acudir al antihistamínico por vía oral, aunque lo recomendable, en esos casos, es visitar a un médico.
El caso de los bebés es especial. Son propensos a llevarse las manos a la boca, los ojos u otras partes del cuerpo que no admiten este tipo de sustancias. “Para los bebés suelo recomendar un producto homeopático, el Urtikium. Funciona muy bien, y si se tocan la piel o se meten las manos en la boca no corren ningún riesgo”, concluye Servilla.






































