alberto cornejo Valencia | viernes, 15 de noviembre de 2013 h |

Farmamundi celebra su vigésimo aniversario. Sin embargo, el hecho de que cuatro de cada cinco personas todavía no tengan acceso a medicamentos, o que la naturaleza golpee con desastres como el reciente tifón sufrido en Filipinas, en el que centenares de miles de ciudadanos se han quedado sin recursos sanitarios, obliga a un festejo comedido para, según afirma su presidente, José Luis Daroqui, “seguir trabajando con más fuerza” para que la salud y el acceso a fármacos sea un derecho universal.

Pregunta. Lo primero de todo, manda la actualidad. ¿Qué actuaciones tienen previstas en relación al desastre de Filipinas?

Respuesta. Estamos en permanente contacto con la Agencia Española de Cooperación y Desarrollo, que es el organismo que coordina las movilizaciones a nivel nacional ante situaciones así. Esta agencia está a la espera de que se comuniquen cuáles son las necesidades en Filipinas. Nuestros kits de emergencia están preparados, y con ellos se pueden atender a cerca de 10.000 personas durante tres meses.

P. En estas dos décadas de existencia Farmamundi ha emprendido más de 200 proyectos sanitarios y ha enviado 1.700 toneladas de fármacos a 70 países. En el ámbito de la cooperación sanitaria, ¿toda cifra es insuficiente?

R. Totalmente insuficientes, pero es verdad que siempre que un proyecto o envío haya conseguido mejorar las condiciones sanitarias en cualesquiera de estos países es motivo para sentirse satisfechos.

P. ¿Hay alguna actuación en estas dos primeras décadas que recuerde especialmente?

R. Todas son importantes. Pero, por nuestro carácter farmacéutico, destacaría la implantación de más de 400 botiquines sociales en Nicaragua, un proyecto que hemos podido extender a países como Guatemala y El Salvador. Con estos botiquines hemos conseguido acercar medicamentos a cientos de personas que viven en zonas donde no hay presencia alguna de profesionales sanitarios.

P. Todo ello a pesar de los recortes que se están produciendo en las Ayudas al Desarrollo, ¿no?

R. Los recortes en cooperación están siendo escandalosos. La Administración central ha disminuido un 60 por ciento estas ayudas y algunas comunidades autónomas no dedican ya un solo céntimo en sus presupuestos a proyectos de cooperación. Esta situación nos ha obligado a acudir a nuevos financiadores públicos y privados, y a constituirnos en la Unión Europea como almacén distribuidor de medicamentos a nivel humanitario y emergencias.

P. A este respecto, ¿la ayuda privada también se ha visto mermada por la crisis?

R. Claro que se nota. Cuando un ciudadano dispone de menos dinero, es evidente que también emplea menos en solidaridad. De todas formas, seguimos siendo un país muy solidario y los españoles siempre responden a los llamamientos en situaciones de emergencia. Volverá a demostrarse con la catástrofe de Filipinas.

P. Y los farmacéuticos españoles, ¿están muy implicados en el ámbito de la solidaridad sanitaria?

R. Nuestra ONG cuenta con más de 5.000 socios farmacéuticos. Es una buena cifra. No obstante, en España existen alrededor de 22.000 oficinas de farmacia, por lo que aún estamos lejos de conseguir un ratio importante.

P. ¿Cuáles son los retos de futuro en el ámbito de la cooperación sanitaria internacional?

R. El mejor acceso a medicamentos esenciales y de calidad, así como llegar a acuerdos con los laboratorios para facilitar este fin. Por ejemplo, los nuevos tratamientos para el VIH/Sida, que son los más efectivos, resultan inasumibles de costear al estar protegidos por patentes. Lo ideal sería que, en países con acuciantes necesidades sanitarias, dichos laboratorios facilitasen la aplicación de acuerdos ad pic para fabricar genéricos.