Juan Nieto
Subdirector de El Global
| viernes, 18 de julio de 2014 h |

Recientemente falleció el último ramone que seguía con vida, Tommy Ramone (Tama Erdelyi), que a los 62 años y por culpa de un cáncer siguió los pasos de los otros componentes del grupo originario de Queens: Joey Ramone (2001), Dee Dee Ramone (2002) y Johnny Ramone (2004). Era el ramone considerado como elmás normal’ y el autor, junto a Dee Dee, de una de las mejores canciones del grupo: Blitzkrieg Bop (esa del “Hey ho, let’s go”) en la que se hace referencia a esa guerra relámpago que desplegaba la Wehrmacht durante la Segunda Guerra Mundial. Un ataque directo y rápido (como las canciones del grupo neoyorquino) con el objetivo de destruir las defensas de los territorios invadidos para ocuparlos lo más rápidamente posible.

Y esa guerra relámpago es lo que se ha producido con la publicación de la nueva Orden de Precios de Referencia por parte del Ministerio de Sanidad, que en un visto y no visto dejó a la industria farmacéutica ante la obligación de trabajar con nuevos precios en cerca de 4.000 presentaciones de medicamentos. Y es que, la Blitzkrieg provocada por la nueva OPR no permitió a la industria ni tan siquiera un margen de 24 horas para poder actuar de manera más coherente y eficaz. Un margen que podría haber permitido solventar alguno de los errores que contiene la nueva orden sin la necesidad de tener que enmendarlos ya con el partido empezado. Y es que, si tomamos como referencia a otro mito del punk (en este caso británico), parece que se siguiese la máxima de Sid Vicious (Sex Pistols) y se hubiese optado por “provocar el mayor caos y alteración posible” y se hubiese convertido el Ministerio de Sanidad en el CBGB del Lower East Side de Manhattan de finales de los 70.

Y ese caos se trasladó a la razón de ser de las órdenes de precios de referencia: el ahorro. Según informaron desde el Ministerio de Sanidad, el ahorro estimado que se obtendrá de esta orden en medicamentos dispensados a través de oficinas de farmacia será de 43,02 millones de euros. Una cifra que ha descolocado a los agentes del sector y a las consultoras especializadas, acostumbrados a bajadas en torno al 5 por ciento (unos 500 millones de euros). Supongo que todo tiene una explicación, y esa explicación debe estar en la memoria económica que no ha salido a la luz. ¿Por qué imitar a Don Pablo, aquel alcalde de Villar del Río (gran Pepe Isbert) en Bienvenido Mister Marshall, que dilataba la explicación que tenía que dar a sus vecinos como alcalde suyo que era? “Hey ho, let’s go. Hey ho, let’s go. Hey ho, let’s go. Hey ho, let’s go”.

Ben Bradlee: “You never monkey with the truth”. “Nunca tontees con la verdad”.

Para explicar de forma correcta los ahorros de la nueva OPR se necesita la memoria económica

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