Los profesionales presentes en el Café de Redacción reclamaron una serie de mejoras en el ámbito de los genéricos, especialmente en el ámbito de la adherencia. En este sentido, Cosme Naveda objetó que la introducción de los genéricos “ha producido una confusión tremenda en los pacientes; y, sobre todo, en el colectivo de pacientes mayores, que suelen ser personas polimedicadas, que tienen dificultades cognitivas en algunos casos y que, frente a cambios en las presentaciones, presentan problemas en la adhesión al tratamiento”.
Otra circunstancia constatada por los médicos “es la diversidad de la galénica y la diversidad de los excipientes”, que para algunas personas mayores, pueden ser aspectos determinantes para que siga bien o mal el tratamiento. También aludió a la capacidad para realizar cambios en la dispensación con respecto a los medicamentos prescritos inicialmente, “algo que a los médicos nos chirría un tanto” y que produce “problemas con el trato diario con nuestros pacientes”.
Por otro lado, Ángel Garay recalcó la “confusión tremenda”, aludiendo al Ministerio de Sanidad y a la Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), “en cuanto a las denominaciones. Nos encontramos en el vademécum con medicamentos de marcas (no genéricos) con un nombre que semeja el de un genérico: es decir, el nombre del principio activo, seguido del nombre del laboratorio”. Asimismo, “al contrario, nos encontramos con nombres que casi parecen de fantasía, que aparentemente no tienen que ver con un principio activo y, sin embargo, son especialidades farmacéuticas genéricas (EFG). Gestionar esto, tanto para el médico como para el farmacéutico, añade complicaciones”.
Según dijo Juan Carlos Conde, director comercial de Teva, los problemas, como la adherencia al tratamiento, “son aspectos tratables. Si se revisan los datos, alrededor del 50 por ciento de los tratamientos, independientemente del sistema de prescripción, reflejan que el paciente no los sigue correctamente. Por eso, por la magnitud del problema, obliga a plantearse que quizá las acciones a implementar han de ser de otro tipo”. Aún así, “entendemos que hay una problemática en este punto y desde la industria de genéricos tenemos que ayudar a la Administración, a los médicos y a los farmacéuticos para facilitar al paciente su adecuación a este cambio”.
En cuanto a la disponibilidad de productos, ha habido laboratorios, desconocidos, que han registrado productos para los que no tenían capacidad de producción, y mucho menos para quedarse solos en el mercado nacional o autonómico, y lo único que han supuesto es un sufrimiento para el paciente, en primer lugar, y para todos los actores implicados.






































