¿Se puede garantizar la calidad en un contexto de crisis? ¿Qué impacto tiene la falta de equidad en este concepto? ¿Es en realidad el paciente el eje del sistema? A preguntas como estas trataron de dar respuesta los participantes en la mesa de pacientes, moderada por Alejandro Toledo, presidente de la Alianza General de Pacientes.
La presidenta de Convives con espasticidad, Claudia Teglen, admitió que hay un intento por parte de la administración para impulsar esta calidad, pero los medios son escasos y no debe ser una excusa para frenarlos. Tecglen recordó que si hay que pensar en términos económicos es más rentable invertir en calidad que en otros recursos.
En la misma línea, el presidente de la Asociación Madrileña de Pacientes Anticoagulados (Amac), Juan Manuel Ortiz, ensalzó el esfuerzo de la administración madrileña, capaz de dar marcha atrás ante medidas cuestionables. No obstante, aseguró que hay mucho por hacer a nivel nacional.
Por su parte, el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha contra las Enfermedades del Riñón (Alcer), Jesús Molinuevo, defendió la necesidad de una atención integrada que preste apoyo a sus necesidades, y no solo de carácter médico.
Los portavoces de los pacientes admitieron el impacto de la crisis en la calidad asistencial, a pesar del esfuerzo de los profesionales, que según la presidenta de Convives han logrado amortiguar el impacto de los recortes. Sobre este aspecto, hizo hincapié en que es preciso buscar nuevos modelos que reduzcan la carga para los sanitarios.
Mirando el lado positivo de la crisis, Ortiz puso de relieve que el movimiento de pacientes ha cobrado fuerza y convulsionado el sistema. “Nace un nuevo escenario y hay que aprovechar”, aseguró el portavoz de los anticoagulados, que por otra parte denunció las desigualdades entre comunidades autónomas. “En algunas de ellas no han oído hablar de los nuevos anticoagulantes orales”, alertó.
Por su parte, Molinuevo también reconoció que hay pacientes de primera y de segunda, un problema de difícil solución, ya que los nuevos tratamientos cada vez son más caros y algunas comunidades no lo podrán soportar. La solución pasaría, en su opinión, por recuperar el fondo de cohesión reforzando la solidaridad entre comunidades para garantizar el acceso de todos.






































