fRancisco rosa Madrid | viernes, 08 de febrero de 2013 h |

Pese a que todavía siguen existiendo muchas dudas en torno a los informes de posicionamiento terapéutico, con los que Sanidad pretende armonizar la evaluación de las innovaciones farmacéuticas, lo cierto es que la jornada celebrada por Fuinsa la semana pasada sirvió para esclarecer varios aspectos. Uno de ellos, quizá el más importante, tiene que ver con los criterios que se usarán en la evaluación. En este sentido, y según las palabras del subdirector general de Calidad de Medicamentos del Ministerio de Sanidad, Carlos Lens, “los informes deberían estar exentos de valoraciones económicas”.

Para Lens, se persigue establecer en qué pacientes es efectivo, si lo es en primera o segunda línea de tratamiento, si se trata de un fármaco que cura o que, por el contrario, ayuda a modificar el curso de la enfermedad o aliviar determinados síntomas. Estos informes, según explicó, “podrían ir acompañados de información sobre cuál es la incidencia de la enfermedad y sobre su mercado potencial”. Todo ello para ofrecer la información más detallada posible a los financiadores. Así, señaló que “la Comisión de Precios podrá hacer así su valoración basándose en elementos sólidos”.

La respuesta general a los criterios esbozados por Lens fue positiva. Pese a ello, sonaron voces discordantes, como la de José Luis Poveda, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), para quien “la evaluación económica debería estar incorporada”. Asimismo, agregó que, “de lo contrario, los elementos de incertidumbre serán aún mayores”. Frente a este punto de desacuerdo, el presidente de la SEFH quiso dejar clara la gran utilidad que tienen estos informes y se mostró plenamente de acuerdo con el fondo de lo que se plantea, que no es otra cosa que el diseño de una herramienta que ayude a agilizar trámites, cohesionar el mercado y buscar ahorros sin renunciar al mejor medicamento.

Informes dinámicos

Igualmente, Poveda incidió en la necesidad de ser más selectivos en la financiación, de modo que se decida en base a los resultados reales que se obtienen en la práctica clínica. En este punto coincidió con Lens, que había destacado previamente la importancia que van a empezar a cobrar los registros de pacientes, que servirán para modificar lo recogido en los informes de posicionamiento. “El primer informe servirá para echar a andar, pero la idea es que vayamos acumulando conocimiento y ver si van cumpliendo los supuestos o si hay que modificarlos”, señaló.

Esto, en principio, no preocupa a la industria, que según el director Técnico de Farmaindustria, Emili Esteve, “está preparada para apoyar iniciativas de este tipo si se hace de forma rigurosa y transparente”. Sobre este aspecto, añadió que “el que se busque un procedimiento único para todo el sistema, vertebrado por la Aemps, y que nos ofrezca la oportunidad de participar ya nos parece positivo”.

Eso sí, a pesar de sus muestras de apoyo a la medida, Esteve no quiso lanzar las campanas al vuelo e hizo alusión a algunas cuestiones no aclaradas por Lens. “¿Cuándo comenzará a funcionar esto? ¿Cómo se iniciará la evaluación de nuevas indicaciones, de oficio o a de parte? ¿Hasta qué punto una compañía podría pedir la revisión de un informe?”, preguntó.