Carlos Arganda Madrid | viernes, 27 de septiembre de 2013 h |

El modelo de evaluación para la financiación de la investigación con fondos públicos debe cambiar. Hasta ahora, uno de los elementos más utilizados a la hora de asignar recursos eran las publicaciones en revistas de prestigio, pero esa variable, siendo importante porque permite prever resultados de la inversión, “va en detrimento de los investigadores jóvenes” que no encuentran oportunidad para desarrollar sus ideas y, por tanto publicar, al no disponer de recursos para empezar. Así lo explicó la subdirectora de la oficina de Salud Global del Instituto del Corazón, Pulmón y Sangre de Estados Unidos (NHLBI-NIH), Cristina Rabadan-Diehl, durante su intervención en el I desayuno científico de la Universidad Francisco de Vitoria, cuyo título fue Investigación Biomédica, ¿Una buena inversión Social?

En este sentido, la reunión, organizada por el director de Desarrollo y vicedecano de Relaciones Internacionales de la Facultad de ciencias Biosanitarias de dicha universidad y ex director general de Caiber, Joaquín Casariego, reunió a un nutrido grupo de expertos de diversas disciplinas vinculadas directa o indirectamente a la investigación biosanitaria alrededor de una mesa en la que tres de ellos tuvieron un mayor protagonismo.

A la pregunta inicial del encuentro los ponentes coincidieron en que la investigación biomédica es una buena inversión social, aunque fue el propio Casariego el que puso la nota de pragmatismo y respondió a la pregunta que él mismo formuló con un “depende”. Y es que, según dijo, ha sido habitual que las investigaciones se realicen en función de los recursos que uno tiene y no en relación a los recursos necesarios para que sea posible responder a las preguntas formuladas.

En este sentido, Rabadan-Diehl explicó que para financiar un proyecto de investigación se tiene que solicitar “que la investigación sea relevante, que aporte nueva información en beneficio de los pacientes y que se pueda realizar, que no sea teórico” y luego está el modo en el que se valora el resultado de esa investigación. Para José Antonio Sacristán, director Médico de Lilly, es “perfecto” medir las publicaciones resultado de una investigación, pero ese “no es el objetivo, sino que deben ser los resultados finales en beneficio del paciente”. Esta ha sido siempre la visión de la industria farmacéutica, que centra su investigación en función del beneficio futuro al paciente.

Pero uno de los objetivos clave que tienen que tener las administraciones es la atracción de inversiones privadas. Por ello, el subdirector general de programas Internacionales de Investigación del Instituto de Salud Carlos III, Alfonso Beltrán, puso de manifiesto la necesidad de que se establezcan incentivos para que la empresa privada colabore en los programas públicos de investigación. Por otro lado, Beltrán quiso tranquilizar a la audiencia y explicó que a pesar de la crisis seguirá habiendo convocatorias de financiación de proyectos.