O. maspons Barcelona | viernes, 15 de febrero de 2013 h |

La farmacia catalana ha pasado en los últimos seis meses por una serie de situaciones que aún está digiriendo: puesta en marcha y suspensión cautelar del euro por receta, impagos, cierres, copago estatal… El presidente de los farmacéuticos catalanes, Jordi de Dalmases, analiza para EG la situación actual y las previsiones de futuro para las boticas catalanas.

Pregunta. ¿En qué situación se encuentra el sector en Cataluña?

Respuesta. Hace tres meses que cobramos con estabilidad, aunque con 53 días de retraso. Hay un acuerdo con la Generalitat para que en dos o tres meses recuperemos una de las mensualidades que nos deben y así quedarnos con un retraso de 30 días. Si esto se produce, será una buena noticia para los farmacéuticos catalanes.

P. ¿Cree que será posible?

R. Sí. Son las expectativas que tiene el CatSalut. Esperemos que se produzca, pero todo está en función de que se active el FLA de 2013.

P. Está pendiente de aprobación el presupuesto de la Generalitat. ¿Es necesario un presupuesto real que no se agote a mitad de año?

R. La vía de los presupuestos y la de los pagos no coinciden exactamente. Aquí nos hemos encontrado con presupuesto pero sin caja para pagar. Lo que tiene que activarse es el FLA 2013, sin él es difícil iniciar la recuperación, pero claro que estamos de acuerdo en que se haga un presupuesto real.

P. Respecto al euro por receta…

R. En la parte práctica su suspensión cautelar supone gastar menos saliva, porque los farmacéuticos tenemos que explicar menos cosas. Por otro lado, ha dejado de caer el número de recetas dispensadas. No sabemos si es una causa directa, pero las recetas han dejado de descender.

P. ¿Por la desaparición del euro por receta y por el copago?

R. Ambas medidas suponen que un pensionista tenga que desembolsar dinero, por lo tanto, el efecto de contención se nota. Pero también creo que es más una acomodación de los actores que influyen en el gasto farmacéutico lo que produce esta estabilización, más que la desaparición del euro.

P. ¿Una vuelta a la normalidad?

R. No, lo que hemos hecho es dejar de bajar. Nos hemos estabilizado, pero con un 20 por ciento menos de actividad. Ha sido una bajada general en toda España, y al menos en Cataluña parece que se ha estabilizado esta bajada.

P. En este sentido, se ha conocido recientemente que la facturación de las farmacias se redujo más de un 14 por ciento el pasado año.

P. Sí, es el 2012 entero, pero desde mitad de año, que es cuando se implantaron estas medidas, las caídas has sido enormes.

P. ¿Es sostenible esta situación?

R. Veremos de qué forma ha reaccionado la farmacia. Estamos pendientes de un análisis de personal empleado en las farmacias catalanas, que seguro que ha bajado, y luego analizaremos el registro de personas autorizadas a dispensar, y ahí veremos el efecto. El problema está en las farmacias pequeñas que no pudieron reducir costes de personal, en las que las medidas afectan plenamente. Hay 13 farmacias en Cataluña que financieramente no han soportado la situación. Estamos en situación de crisis y creo que no seguiremos bajando, eso sí, si aparecen nuevas medidas sería horrible.

P. Parece increíble que ‘solo’ hayan echado el cierre 13 farmacias después de los reales decretos que se han aprobado desde 2010.

R. Si queremos una red asistencial a través de la farmacia, con una proximidad al medicamento y el servicio que damos los farmacéuticos, nos damos cuenta de que algunos no lo han soportado. Por ello, cualquier nueva medida provocaría una afectación muy grande. Ahora estamos viendo el tema de las subastas en Andalucía…

P. ¿Tienen miedo al ‘contagio’?

R. Lo oímos con temor y alerta. ¿Qué va a significar en la facturación de la farmacia? Aunque estemos a kilómetros de distancia la alarma es muy elevada, porque he oído algunos precios y dudo que en una comunidad autónoma se puedan mantener precios con tanta diferencia respecto al resto. Una generalización de impacto haría que nos tuviésemos que sentar y replantear cuáles son los sistemas retributivos de la farmacia.

P. Volvamos al euro por receta. La Generalitat indicó que a principios de año se haría una evaluación de la medida para ver si se seguía con ella adelante. Hay que olvidarse de eso, ¿no?

R. Los farmacéuticos somos unos mandados. Nos dijeron que lo pusiéramos, y lo pusimos, a pesar de que dijimos que no era nuestro trabajo. El Tribunal Constitucional ha dicho que hay que sacarlo y lo hemos sacado del sistema informático. No podemos hacer nada, pero es mejor que no se nos ponga en ámbitos que no son los nuestros. Cobrar una tasa no es nada agradable, lo digo por experiencia.

P. Los boticarios catalanes se han quejado de estar en medio de un rifirrafe político. ¿Esperan que la situación deje de ser menos tensa y no sufrir las consecuencias?

R. Por supuesto, porque hay veces que nos sentimos moneda de cambio de otro problema que nada tiene que ver con nuestra profesión. El país tiene que hacer muchos sacrificios y todos debemos arrimar el hombro para salir adelante, y no puede ser que en estas circunstancias la Administración sea incumplidora.

P. Por otro lado, muchos colegiados piden a sus colegios que sea más combativo a la hora de defender los intereses de las farmacias. ¿Qué les diría como presidente de los farmacéuticos catalanes?

R. Que hay que buscar el equilibrio. Por una parte, tengo que buscar la credibilidad con la Administración, porque si rompo con ella estoy vendido. Por otra, tengo que canalizar las iras de la profesión. Por ejemplo, hicimos un cierre histórico con gran repercusión sin romper con nadie. Creo que lo estamos haciendo bien y los farmacéuticos nos han acompañado.

Pregunta. Aparte de estos problemas ahora han aparecido otros, Ley Servicios Profesionales, precios notificados… A más a más como dicen ustedes.

R. Sí, a más a más. Eso forma parte del entorno en el que nos movemos. Tengo claro que la farmacia del siglo XX no volverá y tenemos que hacer la del siglo XXI. Hay que ver cuál es el ejercicio de la profesión en el nuevo entorno, porque hay parámetros básicos para nosotros que han cambiado.

P. ¿Por ejemplo?

R. Vivíamos de un margen de unos bienes industriales que han pasado a fabricarse como commodities y empieza a contar cuál es su coste de fabricación. Esto hace que la herramienta de retribución del trabajo que teníamos antes se vuelve claramente insuficiente. Además, está la evolución constante de la profesión, que implica una mayor actuación en el ámbito sanitario y más compromiso en la salud del paciente. Creo que ahí se encuentran las claves de futuro.

P. ¿Cimientos en los que se debe basar la nueva farmacia?

R. Sí, tenemos que ser valientes y abrir nuevas vías en el ejercicio de nuestra profesión porque conservador es quien tiene algo muy bueno que conservar y nosotros ahora tenemos que poner en marcha la I+D en nuestra profesión. En Cataluña estamos abriendo vías en un entorno difícil pero… Ahí estamos.