El viernes 13 de marzo no fue nada terrorífico para la farmacia madrileña. Todo lo contrario, ya que ese día la consejería de Sanidad de Madrid y el colegio de farmacéuticos provincial dejaron cerrado el nuevo concierto de prestaciones farmacéuticas, que estará vigente hasta 2019, tras más de medio año de negociaciones. ¿El resultado? “Un buen texto que abre paso cuatro a años de tranquilidad para nuestras boticas”, así lo valoró Luis González, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid. Eso sí, todo a expensas de su validación por los colegiados madrileños en la asamblea que se celebrará el próximo 30 de marzo.
¿La principal, y positiva, novedad que recoge el nuevo concierto respecto al texto precedente? La supresión del descuento del 10 por ciento sobre la facturación que debían realizar las farmacias que suministrasen a centros sociosanitarios. Un polémico descuento que perjudicaba a 300 colegiados, según cálculos del propio González. La contraprestación que recoge el nuevo texto por eliminar esta aportación económica es “ofrecer más servicios profesionales a los pacientes residentes por parte de la botica suministradora”, destacó González. Servicios ligados a los mejores resultados en salud: seguimiento, programas de adherencia, preparación de sistemas personalizados de dosificación…
Otras de las cuestiones que conviene atender en todo nuevo concierto es la referente a cómo se estructura la facturación y cobro de las recetas. En este caso, apenas hay novedades: pago “entre el día 17 y 20 del mes siguiente al que corresponda la factura” y mantenimiento de la ‘cláusula de salvaguarda’ por la cual, si la administración incumple sus compromisos, “el colegio pone a disposición de los titulares un crédito cuyos costes adicionales serían sufragados en el siguiente ejercicio por la consejería de Hacienda, detalló Carlos Ibáñez.
“Daremos trabajo a las boticas”
El presidente del colegio madrileño avisa: “que se preparen nuestras farmacias, vamos a darles mucho trabajo en los próximos cuatro años”. Esa fue su particular ‘forma’ de recordar que el nuevo texto sienta las bases para dotarles de más funciones asistenciales.
Será una Comisión de Seguimiento quien se encargue del desarrollo e implantación de nuevos servicios en las boticas. En concreto, fijando los protocolos, la capacitación, así como los indicadores sanitarios y económicos a tener en cuenta en los pilotajes previos y la posterior evaluación de los mismos. Una evaluación que tiene por fin último la retribución. “Para remunerar unos servicios, hay que demostrar que son rentables”, justificó Óscar López, vocal de Oficina de Farmacia del COF de Madrid y uno de los que representará a esta corporación en la comisión.
A tenor de lo que se expone desde el colegio, parece ser que la futura remuneración es ‘innegociable’, aunque no se recoja de forma expresa en el texto: “Es de justicia que el ahorro que generarían los servicios sea compartido con las farmacias”, dijo González. Cribados, control del asma o preparación de SPD —estos dos últimos ya forman parte del catálogo de servicios del colegio— podrían ser los primeros. ¿Quién pagaría? Varios candidatos son señalados: administración, paciente… “O aseguradoras”, sugirieron.






































