Las últimas semanas han resultado de especial actividad e importancia para la Federación Española de Estudiantes de Farmacia (FEEF) y, en concreto, para su presidente, Miguel Vargas. Él fue quien asistió, en representación de la FEEF, al congreso anual de la Asociación Europea de Estudiantes de Farmacia celebrado a finales de abril en Budapest (Hungría) y él ha tenido el honor de ser el primer estudiante de Farmacia español que ha participado en una asamblea general de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lo hizo en su 67ª asamblea, celebrada del 19 al 24 de mayo en Ginebra, formando parte de la delegación española. Finalizado este tour particular, toca hacer repaso.
Pregunta. Sigamos un orden cronológico. ¿Qué sensaciones se trajo en la maleta del viaje a Budapest?
Respuesta. Me traje la reafirmación de que los estudiantes de Farmacia europeos sabemos cuáles son las líneas de trabajo a seguir, entre las que destaca una mayor colaboración interdisciplinar de los farmacéuticos con el resto de profesionales sanitarios. La pena es que las iniciativas y ejemplos que allí se presentaron demuestran que España está a la cola en este asunto.
P. En el resto de Europa, además de hacer suyo este mensaje, ¿también se traslada al terreno?
R. En países como Holanda, médico y farmacéutico son corresponsables al mismo nivel de los resultados en salud del paciente. En España, aunque el colectivo farmacéutico es mucho más relevante a nivel numérico que en Holanda, tenemos la sensación de que estos profesionales son considerados menos sanitarios que los médicos. Los estudiantes sabemos que existen esfuerzos de sociedades científicas por estrechar lazos, que ya existen colaboraciones concretas a iniciativa de profesionales particulares, pero son casos puntuales. Desde jóvenes ya deberíamos trabajar con nuestros compañeros que cursan Medicina.
P. De sus palabras extraigo que no existe esa relación a nivel universitario, ¿verdad?
R. Los planes de estudio no abordan esta metodología colaborativa. En las facultades de Farmacia estamos desconectados con nuestros compañeros de Medicina y viceversa. Incluso diría que la desconexión es total y absoluta. Es cierto que ellos estudian temas relacionados con la Farmacia, aunque de forma más general, pero ni a ellos ni a nosotros se nos inculca desde nuestras facultades qué papel puede jugar cada profesional en el sistema sanitario o la cultura de trabajar en conjunto para optimizar recursos. No es malicia por su parte, es desconocimiento.
P. Si bien, a nivel ‘oficial’, en las universidades no se promueve esa relación entre estudiantes de Farmacia y Medicina… ¿Se hace particularmente entre los propios colectivos?
R. Nos estamos moviendo para ello. Desde la FEEF estamos intentando organizar, junto con asociaciones de estudiantes de Medicina, algún evento o foro en el que debatamos juntos sobre ‘multidisciplinariedad’. Nos falta materializarlo, pero ese es el objetivo.
P. Este debate sobre los planes de estudio, ¿es un debate a la totalidad?
R. No se trata de poner en cuestión los planes de estudios por completo, aunque sí hay ciertas cuestiones sobre las prácticas que generan discrepancias en el colectivo estudiantil. Lo que criticamos es la inestabilidad de los mismos. Las últimas directivas que regulaban las titulaciones de ciencias de la Salud datan de 2007 y en España acaban de ser trasladadas a los planes de estudio. Sin embargo, en Europa ya se está planteando una nueva rueda de directivas que implicarían revisiones.
P. Miremos más allá de Europa. ¿Qué supone ser el primer estudiante de Farmacia español participante en una asamblea mundial de la OMS?
R. Para todo el colectivo de estudiantes de Farmacia es una pasada haber tenido representación allí y, para mí, una enorme satisfacción defender junto al resto de la delegación lo mucho y bueno que se hace en España en sanidad. Ojalá no haya sido algo puntual y el próximo año pueda ir otro compañero.
P. Aprovechando esta ‘percha’, la FEEF se reunió días antes con el Ministerio de Sanidad y el Consejo General de colegio. ¿Miel sobre hojuelas?
R. Así es. Aunque la FEEF existe desde hace 27 años, es ahora cuando estamos creando una cultura organizativa: un organigrama, relevos en los puestos de la junta… Es decir, sí existíamos, pero no teníamos fuerza como interlocutor. Con el CGCOF las relaciones estaban abandonadas y hace un año las retomamos.
No hay que poner en cuestión los planes de estudio por completo, pero sí la inestabilidad que tienen”
Para nuestro colectivo ha sido una pasada haber podido participar en la última asamblea de la OMS”






































