| viernes, 04 de diciembre de 2015 h |

“Somos conscientes de que el mercado de la salud es especial y conviene garantizar la seguridad de los pacientes y la accesibilidad al medicamento, pero eso no significa que el consumidor no pueda beneficiarse de un modelo farmacéutico más competitivo”. Con estas palabras, pronunciadas durante su intervención en un foro de debate del informe sobre el sector de oficinas de farmacia de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) celebrado el 2 de diciembre en Madrid, el presidente de este organismo, Jose María Marín, situaba al paciente como justificación a las ideas pro-liberalizadoras que recoge el documento. Más madera: “el ciudadano es lo más importante para nosotros” o “el modelo actual no es necesario para garantizar una adecuada asistencia farmacéutica a la población” fueron algunas otras manifestaciones emanadas de miembros de Competencia que tuvieron voz en esta jornada.

Acostumbrados a escuchar que ellos son —o deben ser— el centro del sistema sanitario, quizá los ciudadanos no reciban de igual grado ser colocados en el centro del debate sobre la liberalización (o no) de la farmacia. No desean ese ‘protagonismo’, como demostró Jordi Castilla, miembro del gabinete jurídico de la organización de consumidores Facua, al recordar que “no ha habido ningún llamamiento de organizaciones de consumidores a modificar el modelo farmacéutico español”. Es más, recordó la sensación “altamente positiva” de la ciudadanía con el actual modelo.

Momentos antes a su intervención, Laura Romero, técnica de la Subdirección de Estudios e Informes de Competencia, sugería que “bastaría con ser técnico en Farmacia para garantizar la calidad de la dispensación”, mientras que el presidente de la CNMC preguntaba: “¿por qué cualquiera de nosotros puede ser propietario de un hospital o clínica dental y no de una oficina de farmacia?”, planteaba Marín. No obstante, para el representante de Facua, con cuestiones así, amén de otras ideas liberalizadoras que recoge el informe sobre la Farmacia, “se corre el riesgo de banalizar el medicamento”. En concreto, Castilla recordó que “desde Facua entendemos que el papel de la farmacia va más allá de la mera venta de un bien como el medicamento, siendo de suma importancia el asesoramiento sanitario por parte de un profesional, aunque sea en fármacos sin prescripción”. Cabe recordar que más allá de suprimir la propiedad exclusiva de boticas en manos profesionales, así como la ordenación y colegiación obligatoria, el informe de Competencia también aboga por permitir la venta de OTC’s fuera de las farmacias.

Asimismo, el representante de los consumidores recordó que los recientes procesos liberalizadores acometidos en otros sectores, como el de la energía, “no han traído consecuencias positivas con el paso del tiempo”.

Navarra, siempre Navarra

La hipotética liberalización del modelo farmacéutico español fue ‘monotema’ en el encuentro organizado por Competencia. Un encuentro en el que tanto Ministerio de Sanidad y Farmacia —en concreto, Consejo General y patronal FEFE— rehusaron participar, a pesar de ser incluidos en el programa inicial del evento, lo que dejó a Facua como único ‘defensor’ en el mismo del actual modelo.

Como ya se plasma en el contenido del informe, la liberalización parcial acometida en Navarra en 2000 —estableciendo únicamente criterios de mínimos en la aperturas de boticas— fue una vez sacada a colación por los partidarios de la desregulación para demostrar que “un avance así no provoca dificultades”. Los técnicos de Competencia insisten en que tras esta “reforma pro-competitiva”, Navarra cuenta con un ratio de 1.074 habitantes por establecimiento, frente al ratio nacional de 2.167 ciudadanos por farmacia. Sin embargo, este periódico quiso conocer la valoración de los responsables de Competencia y otros economistas pro-liberalización presentes en este foro respecto a que Navarra presente cuatro veces más de farmacias VEC que el resto de España (el 12 por ciento de su red regional reciben ayudas económicas por su baja facturación pública, frente al 3,2 por ciento nacional). La respuesta fue el silencio. Competividad, sí. ¿Aunque luego no sean competitivas?

Dentro de nuestras fronteras, los miembros de la CNMC y otros economistas que intervinieron en el foro de Competencia manifestaron su predilección por el modelo farmacéutico navarro . Fuera de ellas, las miradas se dirigen a modelos como el británico y el holandés, en los que la propiedad de boticas está abierta a manos no profesionales. “Son modelos a copiar, ya que ponen la prestación pública en el centro y favorecen la competitividad”, apuntó Joan Ramón Borrell, profesor de Política Económica de la Universidad de Barcelona. Sin embargo, los datos indican que esa mayor facilidad de acceso a la propiedad y la libertad de establecimiento no se traducen en una también mayor accesibilidad del paciente. Según el informe ‘Ruptura del binomio titularidad-propiedad’ de la patronal europea PGEU, Reino Unido duplica el ratio de habitantes por establecimiento con el que cuenta España (4.578 habitantes por botica frente a la media de 2.167 de España). Más flagrante es la comparativa con Países Bajos, donde el ratio se ‘dispara’ hasta los 8.885 habitantes por establecimiento. Miguel de la Mano, vicepresidente ejecutivo de Compass Lexecon y otrora miembro del Mercado Interior de la Comisión Europea, también es partidario de modelos farmacéuticos sin restricciones, si bien reconocía en esta jornada que el modelo británico presenta “mala accesibilidad a farmacias en zonas rurales”. Como punto intermedio estaría el modelo alemán “en el que se reserva la propiedad a farmacéuticos pero con libertad de entrada”, recordó Borrell. No obstante, tampoco Alemania presenta mejores números de farmacias y ratio que España (ver tabla).