Carlos B. Rodríguez Madrid | viernes, 11 de marzo de 2016 h |

Hay asignaturas que no se imparten en las facultades de Farmacia. Se aprenden sobre la marcha. Una de ellas es la gestión. Todas las farmacias que han sufrido impagos han alcanzado a la fuerza el sobresaliente cum laude en la materia. Otra es el liderazgo. Eduardo Jiménez, farmacéutico, experto en coaching y habitual de Infarma, dio una clase magistral durante una conferencia patrocinada por Mylan Pharmaceuticals en la última edición del Congreso Europeo de Oficina de Farmacia.

Uno de los mayores problemas que se pueden detectar en una farmacia tiene que ver con el trabajo en equipo. Por eso, todo aquel que tenga a sus espaldas la responsabilidad de gestionar a otras personas debe plantearse una pregunta: ¿Todo responsable es un líder?

La respuest es clara: no. “Hay jefes y hay líderes y la diferencia entre ellos es grande”, explica Jiménez. Tanto, que en función de cómo se ejerza, el liderazgo llevará o no a implicar al equipo.

Un líder presenta tres cualidades básicas. Una: tiene claro que es él quien manda y quien toma las decisiones; por tanto, ejerce ese mando y reparte esfuerzos de forma equitativa y motivando al personal. Dos: tiene prestigio profesional y es “un auténtico guía”; no es un buen líder quien pone normas que él incumple o quien no quiere asumir responsabilidades. Y tres: tiene don de gentes.

En cambio, es usual encuentrarse con un jefe: aquel que no hace lo que le toca, bien a la hora de delegar, dirigir, gestionar y coordinar equipos, o bien a la hora de establecer una meta, el objetivo que quiere para su farmacia… Algo básico según Jiménez, cuando los recursos escasean y hay que planificar.

Los objetivos deben ser reales y flexibles, adaptables a los cambios que con seguridad se producirán. Un buen líder debe tener claros esos objetivos y que para conseguirlos el equipo es importante. De esos objetivos dependerá también la implicación del equipo.

Finalmente, el líder debe conocer en qué situación se encuentra su equipo. Es fácil con el binomio competencia/interés. “Es más fácil dirigir a quien no sabe pero tiene ganas, que a quien sabe pero no tiene ganas”, comenta Jiménez.

Si el engranaje funciona, los resultados podrán medirse en términos cualitativos y cuantitativos. Afirma este experto que “un equipo motivado puede mejorar la rentabilidad de la farmacia”.