El subdirector general de Calidad de Medicamentos y Productos Sanitarios del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Carlos Lens, participó en el III Foro de Política Sanitaria y Relaciones Institucionales del IE Business School para dar algunas claves sobre la nueva política de precio y financiación que está elaborando el Gobierno, y aprovechó para dar un pequeño tirón de orejas a la industria farmacéutica por sus pretensiones a la hora de solicitar precio para sus productos.
Para Lens, el hecho de que “la agencia europea (EMA) haya limitado las exigencias para la aprobación de nuevos medicamentos por mandato del Parlamento Europeo (que llamó a la agencia a acelerar el acceso), hace que el conocimiento disponible sobre estos fármacos sea limitado”. Si a esto se suman las cifras solicitadas por la industria, no es extraño, dijo, que las autoridades españolas opten por restringir el uso de estos en los subgrupos de pacientes que más se beneficien.
El representante del ministerio reconoció que los precios que solicita la industria pueden encontrar cierta justificación en la falta de elasticidad que caracteriza a un mercado regulado como el de los medicamentos, y, aunque aceptó la legitimidad de los laboratorios para tratar de maximizar sus beneficios, recordó que el Ministerio de Sanidad está obligado a optimizar sus recursos para poder preservar la sostenibilidad del SNS.
En este sentido, y para minimizar la incertidumbre a la que se expone la administración a la hora de incorporar medicamentos cuya efectividad no ha sido testada en práctica clínica, Lens reconoció que existe y va a haber una restricción clara de los usos fuera de indicación. Asimismo, admitió que hay en marcha varios acuerdos de riesgo compartido, que no figuran como tal porque no lo permite la legislación, pero que están funcionando en la práctica. “Asumimos que por algunos medicamentos vamos a tener que pagar mucho dinero, pero tenemos que garantizar que ese dinero está bien gastado”, apostilló.
El valor de la innovación
Dicho esto, Lens entró a valorar la calidad de la innovación que se está generando en estos últimos años. A este respecto, el responsable de Calidad de los Medicamentos señaló que en el año y medio de funcionamiento de la nueva Comisión Interministerial de Precios se han producido 38 autorizaciones, “casi todas ellas con precios altísimos, pese a que muchas realizan aportaciones muy modestas en la terapéutica”.
Para contrarrestar esto, el Ministerio de Sanidad va a desarrollar una metodología de base académica para medir el valor real de la innovación y asegurar que los nuevos productos que se incorporan a la financiación ofrecen resultados en salud “claros y mensurables”. En los casos en los que se aprecie una contribución significativa a la terapéutica se retribuirá adecuadamente, aunque Lens pidió a los laboratorios que tengan en cuenta las dificultades por las que atraviesa el SNS. En cambio, cuando esa aportación sea nula o modesta y se lance al mercado un producto similar a los que hay disponibles, se espera que las compañías actúen con responsabilidad.
“En este sentido, se están percibiendo ya algunos cambios en el sector. Hay compañías en la actualidad que parecen haber captado el mensaje y solicitan precios inferiores a los que tienen otros medicamentos de su misma familia”, indicó.






































