La situación en la que se encuentra el sector de las oficinas de farmacia en España no es la ideal. Es más, podría calificarse como preocupante. Una situación que desde 2000 se ha deteriorado al aprobarse más de una veintena de medidas estatales orientadas a contener el gasto en medicamentos que, junto a la crisis económica y financiera que golpea el país, han puesto en jaque la supervivencia de muchas boticas españolas.
Sin embargo, y a pesar de que las dificultades son comunes a la mayor parte de las boticas, hay determinadas zonas del país en las que la situación se hace especialmente complicada. Se trata de comunidades en las que los efectos de la crisis y las medidas legislativas aprobadas por los gobiernos regionales se han cebado con las boticas de forma preocupante.
En este sentido, hay tres comunidades que podrían ser consideradas como ‘zonas calientes’ para los farmacéuticos que desarrollan en ellas su actividad: la Comunidad Valenciana, Cataluña y Andalucía. Y es que, en los últimos tiempos, las oficinas de farmacia ubicadas en estas comunidades autónomas han visto, por unos motivos u otros, como se ha complicado su futuro y su presente. Tanto económico como profesional.
Impagos
Si hay una palabra que se ha repetido en los últimos años en el seno del sector de la oficina de farmacia esa es: impagos. Y si ha habido y hay una autonomía en la que los farmacéuticos viven y han vivido con intensidad sus efectos esa es la Comunidad Valenciana. A este respecto, destaca que la Generalitat tiene todavía pendiente una deuda con sus farmacéuticos de 218 millones (correspondientes a las facturas de medio mes de septiembre, octubre y noviembre), más el mes de febrero que tendrían que liquidar este mes: 85 millones más.
En Cataluña la situación es similar, y a pesar de que el CatSalut abonó el 27 de marzo el 70 por ciento que quedaba pendiente de la factura de enero, 76 millones de euros, todavía restan por abonar los meses de noviembre (94,7 millones) y diciembre (99,4 millones), que quedan a expensas de ser cubiertos por un FLA especial para pagar deudas del 2012. A ello se uniría la factura de febrero, otros cien millones de euros.
Subastas y mucho más
Sin embargo, más allá de los impagos, los farmacéuticos de algunas comunidades tienen otras preocupaciones que, en muchos casos, se encuentran al Tribunal Constitucional de por medio. Este es el caso de la Comunidad Valenciana, donde el Decreto-ley 2/2013 de Farmacia ha abierto un camino peligroso para las farmacias de esta comunidad. Dispensación directa en centros de salud de determinados productos, posibilidad de concertación directa con las oficinas de farmacia… “Es lo peor que se ha hecho en los últimos 16 años”, precisó la presidenta de los farmacéuticos valencianos.
Por su parte, en Andalucía, las subastas siguen dando que hablar. Desde el 1 de abril las boticas andaluzas sufren las consecuencias de la puesta en marcha de la segunda licitación de medicamentos (más de 300 moléculas) en forma de desabastecimientos. Eso sí, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) dio luz verde a la sustitución por otro de precio más bajo, según lo establecido en el concierto vigente, en caso de desabastecimiento de los fármacos seleccionados que figuran en el listado.






































