Las compañías que desarrollan vacunas recurrieron al refranero para explicar, en pocas palabras, la necesidad de recuperar el espacio que han ido perdiendo: más vale prevenir que curar. Compañías como Sanofi Pasteur MSD o Novartis han visto como el Ministerio de Sanidad ha cambiado su política hacia las vacunas, relegándolas a un segundo plano. El caso de Varivax, donde la Agencia del Medicamento (Aemps) pasó la vacuna a uso hospitalario y donde tan solo la comunidad de Navarra, Ceuta y Melilla la han incluido en su calendario vacunal, es una prueba de ello.
Según apuntan fuentes del sector, la presión social en comunidades autónomas fronterizas a Francia o Portugal está creciendo. La imposibilidad de adquirir esta vacuna ha llevado a muchos ciudadanos a comprar Varivax en las farmacias de estos países. Este hecho, unido a que 2015 será año electoral y que existen grupos políticos, como CIU, que han apoyado siempre la dispensación en farmacias de Varivax, puede provocar que alguna comunidad como Cataluña, Castilla y León o País Vasco puedan decidir incluir la vacuna contra la varicela en el calendario, según aseguran estas mismas fuentes.
Perfil biotecnológico de las vacunas
Durante BioSpain 2014, Sanofi Pasteur MSD puso en valor la utilidad de las vacunas para construir sistemas sanitarios sostenibles. “Actualmente la salud gira en torno a la enfermedad en lugar a la promoción de la salud”, aseguró Andrea Rappagliosi, vicepresidente de Market Access de la compañía. Sobre esta argumentación, Rappagliosi consideró que invertir en vacunas es liberar recursos, “algo imprescindible cuando comprobamos que las pirámides poblacionales se invierten y existe una mayor cronicidad que atender”.
El desarrollo de vacunas tiene un fuerte e indudable componente biotecnológico. En este sentido, para Rappagliosi, es el futuro para muchas de las pequeñas empresas biotecnológicas que existen. “La inmunología es un campo que va a dar grandes alegrías a la biotecnología”, dijo, si bien advirtió que el coste medio de desarrollo “es de unos 900 millones de euros y unos diez años de desarrollo”, circunstancia que complica se desarrollo a pequeñas biotech.






































