La que ha sido durante los últimos cuatro años presidenta del COF de Valencia, María Teresa Guardiola, y su vicepresidente en esta andadura, Jaime Giner, acudirán el 13 de abril a las urnas (en las que se espera una participación superior al 60 por ciento) para tratar de obtener el apoyo mayoritario de los colegiados valencianos y, de ese modo, cumplir con una promesa electoral común: la renovación de la institución. Una renovación desde dentro que, a tenor de las controversias surgidas entre ambos en el ejercicio de sus responsabilidades dentro de la junta de gobierno, ofrece una visión muy diferente.
Sobre este particular, Guardiola pidió el apoyo de los colegiados para finalizar un proyecto que, según dijo, quedó inconcluso debido a la crisis económica. “La legislatura ha sido atípica porque cuando te presentas con un proyecto nunca puedes pensar que va a pasar lo que ha sucedido en esta comunidad”, resaltó. Eso sí, apostilló que gracias a la labor del colegio en base a “la reivindicación, la negociación y los tribunales, se han conseguido frutos en asuntos como los impagos y el decreto-ley 2/2013”.
A este respecto, consideró que si sale elegida los esfuerzos seguirán centrados “en los pagos, la comisión bilateral, la negociación del nuevo concierto, trabajar para el colegiado y asuntos que estaban sin concluir, como apostar por una farmacia con más contenido asistencial”. Para ello, Guardiola señaló que en su equipo se conjuga la experiencia con la renovación. “El 65 por ciento del equipo son nuevas incorporaciones”, precisó.
Por su parte, Giner insiste en que los colegiados valencianos demandan un cambio y una renovación para hacer una institución “más moderna, democrática y transparente”. Un cambio que quiere presidir para poder hacer un colegio “más cercano, más trasparente, que se adelante a los cambios que se producen, en el que todos los sectores tengan su espacio y sus proyectos, y que tienda puentes de colaboración con la administración, con instituciones sanitarias, con diferentes organizaciones…”. Un cambio en el que jugarán un papel fundamental los adjuntos. “El futuro de la farmacia pasa por integrar a los adjuntos en los nuevos servicios”, afirmó.
En este sentido, Giner presentó a los colegiados durante la campaña electoral “la hoja de ruta que guiará nuestro gobierno, un programa sólido y realista, con más de 150 propuestas”. Acciones entre las que se encuentra, por ejemplo, la modificación de los estatutos para “restar poder a la presidencia y secretaría y, así, otorgar mayor capacidad de decisión a la junta de gobierno y a la asamblea”. A este respecto, el que durante la última legislatura fue secretario del colegio señala que en caso de ganar las elecciones su intención es “cambiar, revisar y estudiar a fondo lo que quieren los colegiados, consultar a la sociedad antes de tomar decisiones”.
¿Campaña limpia?
El camino hacia la presidencia de este colegio no ha estado exento de polémica. Una polémica que, por ejemplo, ha llevado a Giner a señalar que “no se ha tratado de una campaña limpia, aunque hemos preferido no poner a la mesa electoral en un compromiso y no judicializar las elecciones”. ¿De qué se queja? Más allá de la polémica de las papeletas (Ver EG núm. 648), se queja de no haber podido establecer un canal común para acceder a los colegiados más allá de la oficina de farmacia. “Ha sido una lástima, pero la otra candidatura rechazó nuestra propuesta”, precisó.
Esta acusación fue rechazada por Guardiola, que indicó que su campaña ha sido “limpia y transparente, siempre cumpliendo las reglas del juego que son iguales para todos”.






































