alberto cornejo Madrid | viernes, 12 de julio de 2013 h |

En principio, el futuro de los miles de estudiantes nacionales del Grado de Farmacia está ligado al blanco, ya que éste será el color predominante de sus uniformes de trabajo. Pero basta con pulsar las opiniones que circulan en el interior de las facultades nacionales para confirmar que, a día de hoy, su futuro lo asocian a otras tonalidades mucho más oscuras. Un futuro que, por causas ajenas a la implicación y motivación del colectivo estudiantil, las cuales se mantienen intactas, apunta más al negro que al blanco.

A los pasillos de las facultades nacionales también ha llegado la preocupación por los tiempos convulsos que vive el sector farmacéutico como consecuencia de las medidas de recorte. Si hay algo que preocupa especialmente es la incidencia que están teniendo las mismas sobre el empleo en oficinas de farmacia, la salida profesional más tradicional una vez finalizados los estudios (el 85 por ciento de los colegiados en activo trabaja en boticas). “Somos conscientes que la realidad actual invita a pensar en movernos por otros ámbitos laborales”, confirma María del Mar Fuentes, presidenta de la Asociación Granadina de Estudiantes de Farmacia (AGEF).

Los datos dan pie a estas inquietudes de las generaciones venideras de farmacéuticos, las primeras que convivirán con una situación de desempleo en el sector de oficinas de farmacia, después de décadas en las que el Instituto Nacional de Empleo ha considerado la profesión farmacéutica de “pleno empleo técnico”. Según estadísticas del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la profesión farmacéutica cerró 2012 con un 6 por ciento de paro. Si bien se trata de un porcentaje muy inferior a los datos nacionales de desempleo en el resto de profesiones, preocupa el incremento que viene experimentando este porcentaje, ya que en 2007 solo se situó en un 3 por ciento.

Julián Laínez, presidente de la delegación de alumnos de la Facultad de Farmacia de Sevilla, expone un ejemplo que demuestra estos malos tiempos para ejercer en oficinas de farmacia. “Nuestra delegación tiene un acuerdo con el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla por el cual somos informados de todas aquellas ofertas laborales que encajan con el perfil del recién licenciado o con alumnos en la última fase de la carrera, pero en los dos últimos años no hemos recibido ninguna”. Según Laínez, el panorama no es mejor en otros eslabones de la cadena del medicamento. “Cada vez hay menos becas, y menos cuantiosas, para puestos en compañías farmacéuticas o de la distribución, y tampoco hay suficientes becas para los Doctorados”. Como consuelo, el presidente de los estudiantes de Farmacia sevillanos recuerda que “al menos, las oposiciones para ejercer en puestos de la Administración pública son fijas cada año”. No obstante, su compañera de AGEF concreta que “también se han reducido”.

Bolonia, ¿bueno o malo?

Actualmente, en las facultades nacionales conviven alumnos que cursan la Licenciatura de Farmacia con otros que cursan el Grado de Farmacia, como consecuencia de la adaptación en 2009 de la titulación al Espacio Europeo de Educación Superior, conocido como Plan Bolonia. ¿Ha sido este Plan un paso adelante o una marcha atrás en la preparación de los futuros farmacéuticos al mercado laboral? La unanimidad a la hora de valorar su futuro laboral se torna en discrepancias respecto a esta cuestión. Para Fuentes ha sido “un paso atrás”, mientras que para Laínez “el Grado mejora la competitividad, si bien es mejorable”.

En este debate también se ‘mojan’ los catedráticos. Paco Martínez, responsable del Aula de Prácticas Farmacéuticas de la Universidad CEU-Cardenal Herrera (Valencia) cree que el Plan Bolonia ha repercutido en una preparación “menos homogénea” entre las facultades, por la libertad que dicho plan les permite para estructurar sus titulaciones. “En nuestra facultad se ofrece el doble de horas lectivas sobre farmacología que en otros centros”, expone como ejemplo. “Asignaturas que antes eran obligatorias ahora son optativas”, completa Fuentes.