fRancisco rosa Madrid | viernes, 11 de octubre de 2013 h |

Las biotecnológicas AB-Biotics y Neuron Bio comenzaron a cotizar en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) allá por 2010, y aunque en principio este mercado está pensado para servir de trampolín a empresas emergentes, lo cierto es que la cultura de inversión conservadora que se ha derivado de la crisis les ha penalizado con una caída exponencial del valor de sus acciones. En el caso de AB-Biotics, el descenso ha sido menos pronunciado, ya que salió en 2,53 euros por acción y al cierre de esta edición cotizaba a poco más de 1,8. En cambio, Neuron Bio se ha dejado casi tres euros por el camino, ya que sus acciones se pusieron a la venta a 4,39 euros y actualmente están ligeramente por encima de1,6 euros.

La explicación de la caída de AB-Biotics tiene mucho que ver con la baja tasa de ingresos de la compañía, que ha hecho que los inverrores minoristas vendan sus títulos. Para contrarrestar esta tendencia la estrategia de esta biotech es clara: más foco hacia el cliente y menos hacia el inversor. “Estamos cerrando acuerdos y lanzando productos al mercado. Recientemente hemos lanzado en Dinamarca y Alemania. En España tenemos dos comercializados y esperamos presentar otro a finales de año o principios del que viene. Y también queremos lanzar en México”, señaló Miquel Ángel Bonachera, socio fundador de la compañía.

Cada licencia vendida, cada acuerdo de comercialización supone un soplo de aire fresco para el valor de las acciones de AB-Biotics, ya que estas operaciones generan confianza en el inversor. A pesar de ello, el número destacado de accionistas institucionales que hay en su capital contribuye a que la volatilidad sea más reducida.

“No quiere decir que haya que identificar siempre al inversor institucional con la perspectiva de largo plazo. Hay algunos que se pasan el día delante de una pantalla comprando y vendiendo, igual que hay minoristas que no mueven su dinero”, dijo Vicente García, asesor regitrado en el MAB en representación de PriceWaterhouseCoopers (PwC). Aunque lo cierto es que esos casos son bastante excepcionales. En el caso de Neuron Bio se da una situación de manual. Un accionariado lleno de inversores minoristas que desplazan su dinero en busca de rentabilidad. Así se explica la venta en masa de acciones que sufrió la compañía en su salida al MAB, dada la revalorización de las mismas (1,25 por acción en 2006).

Un movimiento similar se produjo en 2011, casi un año después de la entrada en este mercado, cuando Repsol anunció la adquisición de acciones de esta empresa. “La acción volvió a repuntar y se volvió a colocar cerca de los cuatro euros. La gente pensaba que solo con la entrada de Repsol íbamos a subir como la espuma y empezó a comprar”, recordó Consuelo García, directora financiera de Neuron Bio. Pero igual que ocurrió con AB-Biotics, la ausencia de ingresos significativos restó atractivo para los inversores, algo que desde la compañía esperan cambiar cuando se consiga licenciar el primer compuesto, un hito que podría llegar en 2016.

A pesar de las dificultades, las dos biotecnológicas se reafirman en la decisión que tomaron. Así, aunque el MAB ha tirado hacia abajo de su valor, AB-Biotics y Neuron Bio tienen claro que este es un instrumento imprescindible para su expansión, ya que necesitan dosis de liquidez para desarrollar sus proyectos.

Y no solo valoran la disponibilidad de capitales, sino la posibilidad de ganar notoriedad y prestigio, así como una imagen más rigura por las altas exigencias que existen para entrar en el MAB. Este aspecto importa y mucho a los inversores internacionales, y es precisamente ahí, en el contexto global, donde “comienzan a detectarse algunos movimientos positivos derivados de una cierta sensación de recuperación”, aseguró el representante de PwC.

A nivel interno, en España, es preciso aún un cambio de mentalidad profundo. Es necesario que las personas, físicas y jurídicas, que disponen de capital para invertir sepan captar el potencial de crecimiento que ofrece el sector biotecnológico y, más concretamente, las empresas que cotizan en el MAB. Para ello, sería recomendable, según Pedro Ara, asesor registrado de Renta 4, “la introducción de incentivos fiscales, como podría ser la exención de retención sobre las plusvalías generadas siempre que sean reinvertidas”.