José Mª López Alemany Director de El Global | viernes, 16 de mayo de 2014 h |

La semana pasada tuve la oportunidad de participar como moderador en sendos eventos organizados por IMS Health con los que trataba de trasladar a la industria farmacéutica las necesidades y puntos de vista de una nueva farmacia. La farmacia orientada a ventas y a servicios. Algo que, se me antoja imprescindible para hacer viables a estos establecimientos.

Sé que muchos farmacéuticos piensan que debe ser el margen, bien el actual o su modificación, el que asegure la viabilidad de las farmacias. Así es como ha sido durante mucho tiempo, pero esa situación cada vez se da en menos farmacias y, en un futuro será cada vez peor. Si se hace un repaso de todas las medidas que se han puesto en marcha por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas para atajar el gasto en medicamentos, casi todas ellas, por no decir todas, han ido dirigidas a reducir el gasto de recetas. Primero atacando el precio, con bajadas lineales de los mismos y con reducciones de porcentajes de los márgenes, y posteriormente, reduciendo el número de recetas con la modificación del copago. El resultado es claro. Hoy en día en las farmacias se factura prácticamente lo mismo que en 2003, aunque hay un 22 por ciento más recetas que entonces, y por tanto, más actividad. Además, la evolución del precio medio de los medicamentos en las farmacias comunitarias no hace más que bajar.

Ante esta realidad hay dos opciones. Quedarse quieto y lamentarse o actuar. Y eso es lo que han decidido hacer las dos farmacéuticas que mostraron su caso en las jornadas de IMS. Carmen Torres, farmacéutica de Madrid volcada en maximizar el rendimiento de cada usuario-cliente-paciente que llega a su botica. Por otro, Marta Bueno, que ejerce en Tarrasa, y que tiene un amplio surtido de servicios que ofrecer.

Son dos formas diferentes y altamente complementarias de afrontar el futuro de la farmacia. Esperar a que el margen suba es esperar en vano. Aunque cambie el modelo retributivo, la cuantía no va a variar. Como mucho, será más estable que anteriormente, pero no creo que por mucho tiempo. Por ese motivo, yo animaba desde estas líneas la semana pasada a reinventarse, ahora, además, animo a todos los farmacéuticos a fijarse en cómo lo hacen tanto Torres como Bueno. Las características de la farmacia y del personal dirán hacia dónde ir y cuánto. Pero la inmovilidad es el peor compañero de viaje que pueden tener hoy en día los farmacéuticos. Por ese motivo, el futuro creo que debe llegar de avanzar hacia lo que hacen esos otros farmacéuticos, los volcados en los servicios y orientados a ventas. Porque de otro modo, será imposible seguir con la labor asistencial.

La farmacia se debe orientar a ventas y a servicios o no podrá tener labor asistencial

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