| viernes, 09 de mayo de 2014 h |

“La española no levanta cabeza”. “Todas pierden”. “Ningún intervalo se sobrepone al entorno económico social devastador de 2012”. Eso es lo que señala el XV Informe Aspime, asesoría especializada en farmacias. Un informe patrocinado por el Club de la Farmacia de Almirall que muestra una instantánea del sector, de acuerdo con los datos del IRPF de 2012 recabados de 803 boticas de Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Andalucía, y que señala que ese ejercicio “no muestra signos de mejora significativa en los márgenes netos de las farmacias de muestra” respecto a años anteriores.

¿Qué farmacias fueron las más afectadas por la disminución de los beneficios en términos porcentuales? Según Juan Antonio Sánchez, socio fundador de Aspime, las que presentan una facturación menor a 300.000 euros anuales. Eso sí, también resalta que el margen neto antes de impuestos, que también fue menor en todos los tramos de facturación respecto a 2011, va desde el 7,21 por ciento de estas farmacias con facturación baja a los 5,39 por ciento en las de una facturación de más de dos millones de euros, pasando por el 6,5 por ciento de las que llegan a 600.000 euros, el 6,95 por ciento de las de hasta 900.000 euros, el 6,42 de las que alcanzan 1.200.000 euros, y el 6,09 por ciento de las que se quedan en el límite de los dos millones.

Del mismo modo, se resalta que los márgenes brutos en 2012 se “estancaron”, mientras que los incrementos de otros gastos de estructura han puesto “en peligro el progreso económico de las farmacias analizadas”. Así, se indica que el gran decrecimiento de la facturación de la farmacia española se produjo en 2012, algo que se agravó al ser el primer año de subida impositiva del IRPF. ¿La conclusión? “Ningún intervalo de farmacias se sobrepone al entorno económico social devastador de 2012”, precisa.

Subida impositiva

En este sentido, el informe también refleja los efectos de la entrada en vigor de la subida impositiva iniciada en 2012, mediante el gravamen complementario de IRPF. Sobre ello, el informe indica que “la entrada en vigor de la nueva normativa tributaria no ha servido para mejorar la fiscalidad de la farmacia, y al comparar la fiscalidad actual de las pymes con los tipos medios a los que se somete un buen grupo de ellas, el agravio comparativo es persistente”.

Esta situación se refleja en el índice de esfuerzo fiscal formulado por Aspime, que hace una valoración del número de meses que ha de trabajar la farmacia para hacer frente a su cuota íntegra del IRPF. Desde las de menor facturación, que invierten 2,29 meses, hasta la mayoría de intervalos, que necesitan más de tres meses y medio. Pero el índice de esfuerzo fiscal más alto lo lideran las de más facturación (más de dos millones de euros) superando un cuatrimestre para generar sus obligaciones económicas ante el fisco. A este respecto, Sánchez afirmó que “el farmacéutico sigue siendo un contribuyente de cantidad y calidad”.

Igualmente, se incide en que la crítica situación financiera de impagos ha provocado la irrupción masiva de gastos financieros en las cuentas de explotación de las boticas. “Este hecho, alimenta y corrobora la disminución de márgenes de resultados”, señala. Por otro lado, alerta sobre la reforma fiscal para 2015, “ya que posibles cambios de tipo en impuestos indirectos, afectarían notablemente a la farmacia, que se encuentra inscrita en el régimen minorista del recargo de equivalencia”.

Evolución laboral

Igualmente, destaca que los problemas laborales siguieron presentes en 2012, aunque refleja que hubo cambios en la evolución de ese ratio. Así, según precisa, casi todos los intervalos de farmacias analizadas subieron sus ratios de personal sobre ventas, es decir, que pese al incremento en las plantillas (sobre todo impulsada por los contratos temporales), “las reestructuraciones de personal en las farmacias no fueron suficientes ante las drásticas disminuciones de facturación en 2012”. Por otro lado, en relación a la situación laboral, el informe detalla que la edad de los empleados se sitúa por debajo de los 45 años (un 63 por ciento); que el 51 por ciento de trabajadores empleados tienen una antigüedad inferior a diez años; y que el 72 por ciento de los trabajadores son mujeres.

¿Y el futuro?

Si en 2012 el sector de oficinas de farmacia no levantó cabeza, ¿qué auguran desde Aspime para 2013? Sobre ello, precisan que “el gasto financiero continuará”, aunque también inciden en que “el promedio de plantilla bajará, las partidas de stock se optimizarán y se reducirán los gastos”.