Las compañías farmacéuticas de Estados Unidos invirtieron 58.800 millones de dólares en investigación y desarrollo en 2015, tal y como apunta el informe ‘Perfil de la Industria de Investigación Biofarmacéutica 2016’, publicado por la patronal de la industria farmacéutica innovadora norteamericana (PhRMA). Esta cifra, asegura la patronal, supone un aumento de un 10,3 por ciento respecto a lo invertido en 2014.
De hecho, el sector biofarmacéutico es el que más porcentaje de las ventas destina a I+D del país. En total, este sector destina un 18,3 por ciento de sus ventas a este área. Así, en términos globales, las compañías biofarmacéuticas aportan el 17 por ciento de todo el gasto empresarial destinado a I+D en Estados Unidos.
“Las compañías biofarmacéuticas han invertido más de medio trillón de dólares en I+D desde el año 2000”, asegura Stephen J. Ubl, presidente y director ejecutivo de la patronal norteamericana. “Este aumento en la inversión en investigación y desarrollo es el que ha llevado a la industria biofarmacéutica estadounidense a la cabeza del mundo en el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar las necesidades médicas no cubiertas de los pacientes”, apunta el presidente de la PhRMA.
De hecho, apunta el informe de la patronal, desde el año 2000 al 2015, más de 550 nuevos medicamentos fueron aprobados por la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA), incluyendo un récord de 56 nuevos medicamentos en el 2015. Teniendo en cuenta que sólo el 12 por ciento de los medicamentos que se encuentran en fases de investigación llegan a los pacientes, “es fundamental que tengamos políticas pragmáticas y favorables a la innovación para mantener las inversiones a largo plazo necesarias para desarrollar las curas del mañana”, explica Ubl.
En este sentido, el informe de la patronal insiste en el aumento de los costes para el desarrollo de nuevos medicamentos. En este sentido, asegura que, actualmente, el coste total para desarrollar un nuevo fármaco asciende a 2.600 millones de dólares, frente a los 1.000 que se estimaban para el periodo 1990- 2000. Son varias las razones, según la patronal, que explican este significativo aumento de costes. De este modo, apuntan al aumento de la complejidad de los ensayos clínicos, además del tamaño de los mismos. También destaca una mayor atención por las compañías en investigar contra las enfermedades crónicas y degenerativas así como un aumento en las tasas de fracaso de fármacos aprobados en fases clínicas iniciales.
De este modo, la patronal explica que “los requisitos regulatorios y la creciente complejidad de los ensayos clínicos se traduce en numerosos y complejos criterios de elegibilidad para la inclusión en el estudio, así como el aumento de los requisitos de recopilación de datos” que, dice, cada día son más rigurosos.
No obstante, los esfuerzos investigadores de la industria son constantes y, como muestra, apunta la PhRMA, actualmente existen más de 560 medicamentos en desarrollo destinados a enfermedades raras. “Este avance pone de relieve la necesidad de políticas públicas que mantengan un sistema de atención del cuidado de salud que reconozca el valor de los medicamentos e incentive a la investigación”, sentencia.






































