A pesar de las dificultades económicas para acometer el desarrollo de biosimilares, los datos indican que la industria del genérico se encuentra en una encrucijada debido al descenso paulatino de nuevas patentes expiradas de fármacos químicos. Así, 2013 significará el último año de crecimiento en patentes expiradas, circunstancia que se contrapone a la evolución de los medicamentos biotecnológicos, que en 2020 casi habrán alcanzado a los químicos en expiraciones anuales.
“El mercado que se avecina para los biosimilares sí justifica hacer la inversión necesaria”, explicó Ángel Calvo, responsable de StratecFarma, quien añadió que “la crisis, a diferencia de lo que se pueda pensar, es una buena oportunidad para su desarrollo porque los sistemas de salud necesitan el ahorro que proporcionan este tipo de medicamentos”.
Asimismo, Calvo señaló a los fármacos Humira y Remicade como ejemplos, ya que “sus ventas son lo suficientemente suculentas para plantearse su biosimilar”. En el primer caso, la patente caduca en 2018 y sus ventas mundiales en 2012, según precisaron desde la consultora IMS, alcanzaron los 9.000 millones de euros. Por su parte, la patente de Remicade expira en 2015 y sus ventas reportan 6.000 millones.
Además, Calvo quiso focalizar el mercado español para mostrar una idea aproximada de los valores que pueden alcanzar las compañías que se aventuren. Así, el mercado actual de medicamentos biológicos mueve 2.800 millones de euros y “en los próximos cinco años se habrán liberado patentes por valor de 1.150 millones, por lo que la oportunidad está ahí”, concluyó.






































