Las comunidades autónomas disponían, al cierre de esta edición, de diez días para aplicar el copago farmacéutico en los hospitales, un margen de maniobra aparentemente escaso para resolver los interrogantes que ha suscitado esta medida, que permiten prever un nuevo caos de aplicación, similar al que se vaticinaba para el copago en las farmacias. Publicada en el BOE un día después de la comparecencia de la ministra de Sanidad, Ana Mato, la resolución que aplicará el copago a los medicamentos dispensados de manera ambulatoria en los hospitales ha generado un rechazo frontal entre los pacientes, los profesionales y los partidos de la oposición.
Hasta ahora, el Gobierno ha defendido el copago en un marco de uso racional de los medicamentos. La ministra resaltó la semana pasada ante la Comisión de Sanidad del Congreso los resultados obtenidos en farmacéutico en el último año y medio, y vinculaba el esfuerzo solicitado a pacientes e industria a las “3.700 toneladas de medicamentos” que acababan en un punto Sigre.
Pero aunque es posible hablar de un ‘efecto acopio’ vinculado a la utilización del canal farmacia, no lo es en el caso del hospital. El presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), José Luis Poveda, insiste en ello. Según él, los fármacos que se entregan en de manera ambulatoria en el hospital “son los necesarios y el paciente no tiene posibilidad de hacer acopio de ellos”.
La resolución se encarga de solventar esta cuestión, empleando el mismo argumento con el que el Ministerio de Sanidad anunció su intención de extender el copago a los centros hospitalarios en diciembre de 2012, a modo de sorpresa incluida en el Real Decreto-ley 28/2012, sobre pensiones. El Gobierno insiste en que los fármacos afectados estuvieron un día en el canal farmacéutico, y que de seguir ahí habrían estado sometidos a aportación del usuario.
Pero es que, además de no disuadir, tampoco parece que el copago en hospitales vaya a tener un efecto recaudatorio. La SEFH ya manifestó en su día que la recaudación no compensaría el coste que supondrá para los hospitales implementar las estructuras de cobro. Un análisis de IMS de las 134 presentaciones (34 principios activos) afectadas en el proyecto de resolución que se dio a conocer a mediados de diciembre refuerza esta idea: el ahorro total, según las estimaciones de la consultora, no llegaría a los 3,5 millones de euros. Poco más se recaudaría en función de la resolución aprobada ahora en el BOE, que eleva a 43 los principios activos y a 145 el número de presentaciones afectadas.
Interrogantes
Sin beneficios aparentes para la Administración, y muchos contras para los farmacéuticos hospitalarios, que toda probabilidad verán complicado su trabajo, la resolución deja en el aire unos cuantos interrogantes. Los fármacos afectados serán todos de aportación reducida, con un máximo de 4,20 euros. Sobre la aportación que corresponda a la dispensación del envase completo se calculará la proporción que corresponda a la medicación dispensada.
Ahora bien, ¿de qué manera se calculará este tope? El copago en farmacias ya ha generado una gran variabilidad entre autonomías. Y la cosa se complica si se tiene en cuenta, además, que según la Ley de Garantías (artículo 94.bis) el tope de aportación por paciente se calculará de manera conjunta, contabilizando la adquisición de fármacos tanto en las farmacias como en el hospital.
También está por ver cómo aplicará cada centro este copago. Los sistemas de cobro son habituales en los hospitales desde que el Gobierno puso coto al turismo sanitario pero, ¿cómo lo harán los Servicios de Farmacia? Un hospital consultado por este periódico, que pide no ser nombrado, cree que optará por cajas registradoras, pero no gestionadas por un farmacéutico de hospital, sino por personal de administración del centro. De nuevo, están sobre la mesa de las comunidades todas las opciones (y diferencias) imaginables.
Amplio rechazo
Un último aspecto tiene que ver con el tipo de fármacos afectados, destinados en general para patologías graves. Entre ellos hay, de hecho, tratamientos oncológicos, de fertilidad, contra la hepatitis o la esclerosis múltiple. Poveda alerta de que “cualquier copago, por mínimo que sea, que detraiga a los pacientes de su adquisición para derivar en un grave problema de salud pública”. Lo mismo señalan algunos partidos de la oposición, muy molestos por el hecho de que la ministra de Sanidad omitiese esta información en su comparecencia. CiU ha pedido que Mato vuelva al Congreso; el PSOE ha pedido su dimisión.
Los pacientes tampoco están satisfechos. La Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (Fadsp) y la Asociación Española Contra el Cáncer ya manifestaron su preocupación. También lo hizo la AGP. Su presidente, Alejandro Toledo, se ha alineó con las tesis de los farmacéuticos hospitalarios. En su opinión, implantar el copago en los hospitales “no cumple” los objetivos pretendidos: disuadir y recaudar.






































