Carlos Arganda Santander | viernes, 05 de julio de 2013 h |

Si un medicamento no aporta en la práctica clínica real lo mismo que indica su ficha técnica verá reducido su precio tras un año de evaluación. Así lo explicó el director general de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia (CBSF), Agustín Rivero durante su ponencia en el curso de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre Posicionamiento Terapéutico de los Medicamentos celebrado en Santander y que ha contado con el patrocinio de MSD.

Rivero aseguró que, aunque desde hace tiempo se incluye en la resolución de autorización y fijación de precio una cláusula según la cual se evaluará al medicamento pasado un año y se revisará su precio, “nunca se ha hecho”. Pero el director general de CBSF está dispuesto a que esto cambie y va a poner en marcha un sistema de seguimiento y evaluación que permita obtener datos clínicos y económicos sobre la utilización de los medicamentos sometidos a seguimiento. Según explicó es necesario que la dirección general de Farmacia “tenga información real tanto clínica como económica” de la utilización de medicamentos.

Para hacerlo, avanzó que están en conversaciones con dos sociedades científicas para que fueran las encargadas de realizar ese seguimiento, centralizando la recogida de datos en un hospital. Al cabo del periodo de seguimiento establecido, la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) evaluará los resultados obtenidos y los comparará con los que aparecen en la ficha técnica. Si los resultados de la práctica clínica habitual fueran inferiores a los recogidos en la ficha, se convocaría a la compañía y se le reduciría el precio de su medicamento. Eso sí, en caso de que se cumpla con la ficha técnica, “no se le subiría”, aseguró Rivero.

La industria paga y pierde

Durante la intervención de Rivero y según iba explicando este sistema, muchos de los asistentes se preguntaban por los costes del sistema y su financiación. Las dificultades económicas de la administración harían imposible su puesta en marcha. Pero Rivero tenía un as en la manga ya pensado para solventar las cuestiones financieras del proyecto. Todos los costes en los que fuera necesario incurrir para la puesta en marcha de estos sistemas de seguimiento serán financiados por las compañías interesadas, según se les notificará en la resolución de autorización de comercialización.

El modelo, como no podía ser de otro modo, ha sentado como un jarro de agua fría en la industria. Fuentes de la misma han asegurado a EG que es como si te obligan a pagar “la bala con la que te ejecutan” ya que es muy difícil que un medicamento replique en condiciones habituales de uso los resultados recogidos en ficha técnica ya que éstos provienen de la realización de ensayos clínicos, que se desarrollan en condiciones ideales y con pacientes seleccionados.

La propuesta de Rivero contó con el respaldo del presidente de la SEFH, José Luis Poveda, cuya sociedad será encargada de colaborar en el proceso de seguimiento. De este modo, Poveda aseguró que “hay que avanzar en la recogida de datos y evaluación de resultados de salud”.

Por ello, abogó porque Sanidad articule esa recogida “para que llegue a la agencia para permitir la reevaluación continua de los tratamientos”. Mientras eso se produce, precisamente la directora de la Agencia Española de Medicamentos (Aemps), Belén Crespo, aseguró que los registros de farmacovigilancia “se van a ampliar para obtener datos mientras se amplía el proceso y se permite acceder a los datos de las historias clínicas”.