Un incremento del 30 por ciento de la inversión en servicios sociales puede generar una reducción del gasto sanitario del 50 por ciento. Con esta ecuación la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades de Castilla y León, Milagros Marcos, puso de manifiesto la necesidad de una integración sociosanitaria durante la celebración del primer Foro Internacional Economía y Salud’, que ha organizado por la Fundación Economía y Salud.
Las comunidades autónomas de Castilla y León y Castilla-La Mancha trabajan en la integración de la historia clínica digital y social. La primera desarrolla en la actualidad una plataforma tecnológica de atención sociosanitaria para el paciente crónico y las personas en situación de dependencia en la que colaboran las consejerías de Familia e Igualdad de Oportunidades y la de Sanidad.
Pasos similares ha dado ya Castilla-La Mancha, especialmente en dirección hacia la implementación de una historia digital común. “Conjugar el área sanitaria y social nos da mucha ventaja”, explicó el consejero de Sanidad y Asuntos Sociales de esta comunidad autónoma, José Ignacio Echániz, quien explicó que su departamento busca sinergias entre estas dos áreas para ganar “capacidad operativa” y “poner al paciente en el centro del sistema sanitario”.
Estas dos regiones también trabajan en la teleasistencia para facilitar el seguimiento de los tratamientos de pacientes crónicos y dependientes, una iniciativa que han puesto en marcha la mayoría de las comunidades autónomas.
Marcos insistió en que la integración sociosanitaria es un proceso que se encuentra encima de la mesa desde hace años. Sin embargo, la consejera insistió en que éste es el momento adecuado para llevar a cabo esta transformación del sistema sanitario, gracias a “la madurez y solidez” que ha adquirido en los últimos años el área de Servicios Sociales.
Modelo de financiación
Por su parte, el consejero de Sanidad de la Comunidad Valenciana, Manuel Llombart, también hizo hincapié en la necesidad de iniciar un cambio en el sistema sanitario español. Pero este proceso pasa, a su juicio, por una reforma del actual sistema de financiación. Si no se produce esta renovación, Llombart subrayó que “resultará difícil equilibrar lo presupuestado y lo gastado y acabar con el desfase que existe entre el gasto previsto y contraído”.






































