Juan Ferrero, presidente de la Asociación Española de Medicamentos Huérfanos (Aelmhu), analiza para EG la situación del sector y critica la escasa sensibilidad mostrada por las autoridades.
Pregunta. ¿Cómo afecta la crisis a los laboratorios de huérfanos?
Respuesta. De formas diversas. Una de ellas es que todos los medicamentos huérfanos se comercializan en los hospitales, donde se están dando retrasos importantes en los pagos.
P. ¿Más aspectos negativos?
R. Con la creación del Comité Interministerial se está retrasando la decisión de precio y reembolso. ¿Ejemplos? Esbriet, cuyo principio activo es pirfenidona, para la Fibrosis Pulmonar Idiopática. Estos medicamentos están dirigidos a grupos pequeños de población y eso eleva su coste, lo que en ocasiones provoca la ralentización del proceso para incorporarlos a los hospitales.
P. ¿Temen que sus productos, dado ese alto coste, sean seleccionados para la central de compras?
R. El hecho de que la mayoría sean productos exclusivos haría inútil su inclusión. Siendo voluntario, lo más lógico que es que los laboratorios no participaran.
P. La descentralización también les está causando problemas ¿no?
R. La descentralización afecta a los pacientes, ya que se dan inequidades. Proponemos un fondo único nacional para el tratamiento de estos pacientes y que se establezca la evaluación única.
P. ¿Disponen de buenos incentivos en España?
R. La única ventaja es que se les aplica un descuento obligado del 4 por ciento, mientras para el resto es del 7,5 por ciento o del 15.
P. ¿Y en Europa?
R. La legislación europea establece un periodo de diez años de protección, a no ser que salga un medicamento que demuestre una eficacia superior o mayor seguridad. No se aprueban nuevos fármacos para la misma indicación si no hay mayor eficacia o seguridad.
P. ¿A qué país destacaría?
R. Alemania e Inglaterra, con centros de referencia, con pacientes más centralizados, con un seguimiento más continuo. Además, el flujo de diagnóstico-tratamiento es más sencillo y directo.
P. ¿Cómo es la relación de Aelmhu con las autoridades?
R. Pensamos que no nos tienen suficientemente en cuenta, para ellos el interlocutor principal es Farmaindustria. Los que representan a un número más escaso suelen salir peor parados.
P. ¿Son optimistas de cara a 2013, Año de las Enfermedades Raras?
R. Los medicamentos huérfanos deberían cobrar más importancia, pero sabemos si va a ser así. Nos hemos ofrecido al ministerio para colaborar y no hemos recibido respuesta.
Juan Ferrero, presidente de la Asociación Española de Medicamentos Huérfanos (Aelmhu), analiza para EG la situación del sector y critica la escasa sensibilidad mostrada por las autoridades con respecto a las personas afectadas por enfermedades raras.
Pregunta. ¿Cómo ha afectado la crisis a los laboratorios de medicamentos huérfanos que operan en España?
Respuesta. De formas diversas. Una de ellas es que todos los medicamentos huérfanos se comercializan en los hospitales, donde se están dando retrasos importantes en los pagos.
P. ¿Qué otros aspectos negativos destacaría?
R. Con la creación del Comité Interministerial se está retrasando la decisión de precio y reembolso, ya que el ministerio quiere analizar detenidamente el posible impacto presupuestario.
P. ¿Algún ejemplo concreto?
R. Esbriet, cuyo principio activo es pirfenidona, para la Fibrosis Pulmonar Idiopática.
P. Pero hay más factores que juegan en contra, ¿no?
R. Estos medicamentos están dirigidos a grupos pequeños de población y eso eleva su coste, lo cual, en ocasiones provoca la ralentización del proceso para incorporarlos a los hospitales.
P. ¿Temen que sus productos, dado ese alto coste, sean seleccionados para la central de compras?
R. El hecho de que la mayoría sean productos exclusivos haría inútil su inclusión. Siendo voluntario, lo más lógico que es que los laboratorios no participaran.
P. La descentralización también les está causando problemas ¿no?
R. Más que a los laboratorios, la descentralización afecta a los pacientes, ya que se dan inequidades. Pensamos que nadie debería verse perjudicado por su código postal. Proponemos un fondo único nacional para el tratamiento de estos pacientes y que se establezca la evaluación única.
P. Pero parece que esto último está en vías de solución…
R. Esperemos.
P. Para contrarrestar todas estas dificultades, ¿disponen de buenos incentivos en España?
R. La única ventaja de la que gozan en nuestro país es que se les aplica un descuento obligado del 4 por ciento, mientras para el resto es del 7,5 por ciento o del 15.
P. ¿Y en Europa?
R. La legislación europea, en vigor desde 2011, establece un periodo de diez años de protección, a no ser que salga un medicamento que demuestre una eficacia superior o mayor seguridad. No se pueden aprobar nuevos fármacos para la misma indicación si no hay mayor eficacia o seguridad.
P. ¿A qué país destacaría?
R. Alemania e Inglaterra, con centros de referencia, con pacientes más centralizados, con un seguimiento más continuo. Además, el flujo de diagnóstico-tratamiento es más sencillo y directo.
P. ¿Y Estados Unidos?
R. La situación es similar, pero la exclusividad es solo de siete años. Eso sí, allí el precio es libre.
P. Volviendo a España, ¿funcionan bien los sistemas de medicación extranjera y uso compasivo?
R. Funcionar funcionan, pero hay un exceso de burocratización.
P. ¿Han solicitado una reducción de la misma?
R. Nosotros lo que solicitamos es acceso a los fármacos que han sido aprobados.
P. ¿Cómo es la relación de Aelmhu con las autoridades?
R. Hemos tenido varias reuniones con la dirección general de Cartera Básica para plantearles estas reivindicaciones. También con las distintas consejerías.
P. ¿Cuál suele ser la respuesta?
R. Las reuniones suelen ser cordiales, pero pensamos que no nos tienen suficientemente en cuenta. Para ellos el interlocutor principal es Farmaindustria. Los que representan a un número más escaso suelen salir peor parados.
P. ¿Son optimistas de cara a 2013, Año de las Enfermedades Raras?
R. Parece que en este contexto los medicamentos huérfanos deberían cobrar más importancia, pero sabemos si va a ser así. Nos hemos ofrecido al ministerio para colaborar y no hemos recibido respuesta. En todo caso, nuestro contacto continuo con las asociaciones de pacientes nos ha enseñado a ser optimistas, aunque la situación económica no nos beneficia, eso está claro.






































