alberto cornejo Madrid | viernes, 31 de mayo de 2013 h |

En el debate referente a ofrecer nuevos servicios profesionales desde las farmacias, ya existen opiniones que animan a desviar el foco de atención más allá de las Administraciones públicas como únicos interlocutores con los que se podrían concertar los mismos. Por ejemplo, Ángel Garay, presidente del consejo autonómico de Colegios Farmacéuticos de País Vasco, lanzaba recientemente una idea: “¿Por qué no ofrecer también estos servicios a entidades privadas y compañías de seguros del ámbito sanitario?”, si bien puntualizaba que se trataría de una “línea de futuro” sobre la que queda mucho por avanzar. Así, con este planteamiento, que secundan otras voces desde dentro de la profesión, se lanzaba un guante al sector de las aseguradoras sanitarias que, por el momento, éstas parecen no recoger.

Por ejemplo, fuentes de Asisa, una de las principales compañías nacionales proveedoras de seguros sanitarios, señalan a EG que “no hay ningún proyecto de concertación con farmacias en este sentido (externalizar ciertos servicios en las farmacias), ni en marcha ni en estudio”. No obstante, tampoco se cierra a cal y canto la puerta, optando por dejarla entornada por si en el futuro confluyen una serie de circunstancias. “En función de cómo evolucione este tipo de iniciativa podría estudiarse su viabilidad, siempre que encajara dentro del marco legal de la actividad aseguradora definido por la Ley del Seguro”, indican desde esta compañía.

Aunque otras compañías de seguros consultadas por EG no dudan de la capacitación que tendrían las boticas para asumir la realización de determinados servicios cubiertos por los seguros sanitarios (mediciones de parámetros biológicos, análisis clínicos…), también recuerdan que es “difícil” que una farmacia pueda mejorar las ventajas logísticas y económicas que actualmente le ofrecen los conciertos con otros centros sanitarios de índole privado, como las clínicas médicas. Es más, aquellas de mayor rango o cuota de mercado cuentan con sus propios centros médicos, lo que evita en gran medida la necesidad de externalizar servicios, como así recuerdan desde Sanitas.

Eso sí, la accesibilidad de las boticas sería un punto a favor en una hipotética concertación. “El elevado número de farmacias y su distribución las convertiría en un lugar idóneo para llegar a todo el público”, reconoce Almudena Monfort, miembro de la dirección general de Salud de DKV Seguros. Todo ello sin olvidar que “habría otros factores que afectan a la decisión de trabajar en esta línea”, corrobora Monfort.

El CGCOF no lo ve claro

Cierto es que todos aquellos profesionales que apuestan por impulsar estas concertaciones con entidades privadas inciden en que se trata de una idea “aún en pañales” y que todo ofrecimiento de nuevos servicios a estas entidades debe ampararse en la demostración de los resultados en salud que consiguen. Pero también dentro de la propia profesión hay dudas sobre lo idóneo de esta apuesta.

Una de estas reticencias emana del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), con la importancia que ello implica, por su condición de máximo organismo farmacéutico nacional. Además de confirmar que “no es una idea que esté sobre la mesa” de este organismo, su secretaria general, Ana Aliaga, añade que “tampoco lo vemos como una posibilidad a corto plazo”. En lo que respecta al desarrollo de la farmacia asistencial, Aliaga apuesta por centrar los esfuerzos “en su futuro real”, el cual parece pasar, en su camino inicial, por concertar servicios con la Administración.

Aunque ningún profesional duda que no haya futuro asistencial para la farmacia sin el reconocimiento y apoyo de las Administraciones públicas, ello no implica que no se puedan abrir nuevos horizontes, como así opina Alicia González, presidenta de la delegación madrileña de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Facor-Sefac Madrid). “Es cierto que en la actualidad, nuestro principal ‘cliente’ o interlocutor es la Administración, pero ello no deben descartar que puedan coexistir relaciones con este tipo de entidades privadas”, indica González al respecto.

La actual disparidad de criterios hace que sea el paso del tiempo el que deba demostrar si los que ya apostaban en 2013 por esta vía eran unos adelantados a su tiempo, o bien quedará como otro ofrecimiento más de la farmacia comunitaria que, por desgracia, acaba cayendo en saco roto.