M. A. Tovar Barcelona | viernes, 07 de junio de 2013 h |

El mundo digital es cada vez más móvil. Y esta es la principal razón por la que, en opinión del director del mHealth Competence Center de Mobile World Capital y patrono de la Fundación TicSalut, Joan Cornet, se está favoreciendo un cambio de paradigma del sistema de salud en el que se da una mayor participación del ciudadano. “Queremos que la tecnología móvil nos ayude a avanzar en el cambio del sistema de salud”, manifestó durante su intervención en la jornada ‘Apps y Salud, un paso adelante’ (#Salut20COMB), celebrada el pasado 30 de mayo en Barcelona, organizada por el Colegio de Médicos de Barcelona (COMB). Una jornada en la que se analizó y debatió sobre las aplicaciones para dispositivos móviles (apps) dirigidas a profesionales médicos y pacientes.

No obstante, aún queda mucho camino por recorrer en ese esperado avance de las app en el manejo de la salud. El principal, según explicaron los diferentes ponentes, es demostrar científicamente los beneficios que se le atribuyen. Y para ello se debe utilizar las mismas herramientas de evaluación que se utilizan en el caso de los medicamentos.

En este sentido, Jordi Serrano, médico de familia y fundador de UniversalDoctor Project, señaló durante su presentación que “se puede crear la mejor app de salud del mundo, pero si no hay evidencia, no servirá de nada”. Por su parte, Miquel Ángel Mayer, director de Web Médica Acreditada, destacó que “la evidencia científica puede ser muy importante, por ejemplo, en el caso de una app que se esté utilizando en un entorno clínico y puede tener consecuencias en el diagnóstico y/o tratamiento”. Y añadió que “sin investigación no podemos demostrar la evidencia necesaria”.

En ello coincidió Albert Jovell, director del Instituto Global de Salud Pública y Política Sanitaria de la Universidad Internacional de Cataluña, quien subrayó que “hemos de conseguir que las compañías tecnológicas hagan lo mismo que la industria farmacéutica, que paguen ensayos clínicos que permitan demostrar resultados en salud. Porque si no, todo es pura especulación”

Poca dedicación del usuario

Sin embargo, Jovell señaló que se dan algunas dificultades, como el escaso compromiso y la poca dedicación por parte del usuario, “no hay conocimiento aún y los stakeholders no son conscientes del potencial que hay”, opinó. Bajo su punto de vista, otros retos a superar son la necesidad de disponer de herramientas de interoperabilidad y de definir estándares, así como la falta de evidencia clínica de las aplicaciones móviles, para lo que se requiere tiempo y recursos.

Para Carles Ferreiro, Responsable de negocio de AppCircus i Dotopen, el sector salud presenta oportunidades muy interesantes. “Se estima que existen más de 40.000 apps en salud. Sólo el pasado año se produjeron más de 44 millones de descargas y se espera que se multiplique por tres en 2017 y que se dupliquen los ingresos”. Se trata de un mercado muy grande con muchas dificultades. “El 80 por ciento de las aplicaciones no tienen éxito, no se descargan, no se usan”, explicó Ferreiro. En su opinión, “cosas muy básicas como entender quiénes son los usuarios, qué desean, qué necesitan, cuáles son sus aspiraciones y expectativas” son las que hacen que una app sea buena.

Ferreiro aseguró además que “en salud hay muchos problemas por resolver y que ello supone una oportunidad muy grande”. Asimismo explicó que “las apps tienen un ciclo de desarrollo muy rápido, se puede hacer en tres semanas. La media de tiempo de desarrollo de una app son tres meses”. Ello supone la oportunidad de tener muchas soluciones para un mismo problema, pues “la necesidad de inversión es baja”.

Ferreiro reveló el desarrollo de una metodología (hack at home), “que consiste en crear un ambiente en el que los desarrolladores tengan suficiente tiempo y recursos para pasar de una idea a una aplicación final”. También resaltó la necesidad de instaurar “un modelo de negocio, porque la sostenibilidad es importante, es la clave para que tengamos una industria”.

Por su parte, Mayer, espera trasladar al campo de las apps toda la experiencia, el rigor y la calidad científica de los diez años de Web Médica Acreditada. A su manera de ver hay muchas apps que no hacen lo que declaran y tienen bastantes problemas de calidad. Con el fin de contribuir a mejorar esta situación, Mayer explicó que han creado un grupo de trabajo de trece personas, un grupo diverso con experiencia en la utilización de apps (personal de enfermería, médicos, psicólogos, farmacéuticos, pacientes, emprendedores, social managers, documentalistas), que ya ha elaborado unas primeras recomendaciones generales que han agrupado en cinco apartados: salud, usuario, seguridad, evaluación e investigación.

“Continuaremos avanzando. Hemos empezado a elaborar una serie de recomendaciones prácticas en forma de pequeñas guías o decálogos, dirigidas a diferentes tipos de usuarios (generales, profesionales, instituciones), para resaltar aquellos aspectos que son importantes”. Pretenden darles forma y dentro de algunas semanas presentarlas públicamente.

Las pocas competencias y la baja alfabetización en salud, unido a la escasa alfabetización tecnológica, constituye, en opinión de Jovell, uno de los retos más importantes a los que se enfrenta nuestro sistema sanitario. Para Jovell es preciso tener en cuenta que el paciente “es una persona polimedicada, crónico, con otros problemas clínicos y sociales y que por lo tanto no entiende el plan terapéutico, se olvida de tomar la medicación, a veces la toma mal”.

“Nos interesa que todo el mundo tenga una historia electrónica, con una base de datos única y que seamos capaces de estratificar muy bien los tres riesgos o las tres complejidades: la complejidad clínica, la complejidad social y las competencias en salud y tecnológicas”, explicó el director del Instituto Global de Salud Pública y Política Sanitaria de la Universidad Internacional de Cataluña. Según él, un paciente con baja complejidad clínica y alta competencia tecnológica puede utilizar apps, mientras que un paciente con alta complejidad clínica y baja competencia en salud y tecnológica no puede. Por lo tanto, “no todo el mundo se puede beneficiar”.

En el caso de las apps que utilizan los profesionales, puso el ejemplo de Camden (New Jersey), donde través de Internet, teléfono y apps que utilizan los profesionales controlan a los usuarios que más acuden a las urgencias y reducen notablemente sus visitas, ahorrando de este modo recursos.

Jaume Sellarès, tesorero del COMB, dio la bienvenida a los casi 300 asistentes que se dieron cita en el salón de actos colegial y les informó de que se ha constituido recientemente una nueva sección de e-salud, en la que los médicos tratan de colaborar desde la profesión para atender a los pacientes utilizando también las nuevas tecnologías.