| viernes, 31 de mayo de 2013 h |

Roswitha Britz, presidenta de la Federación Española de Cancer de Mama (Fecma), declara que a pesar de la situación actual, como paciente y miembro del movimiento asociativo de mujeres con cáncer de mama, desea continuar en la defensa de la sostenibilidad y suficiencia del Sistema Nacional de Salud. Brtitz destaca, que la sanidad española debe continuar siendo pública, universal y gratuita, sustentada económicamente en la progresión de los impuestos y en la solidaridad.

Pregunta. ¿Cómo ha afectado las últimas medidas impuestas por las autoridades sanitarias al colectivo representado por Fecma?

Respuesta. En los últimos tiempos, se ha producido un cambio radical en el modelo que estuvo vigente hasta ahora. El paciente ha pasado de tener un valor reconocido, como es el derecho universal de acceso a la sanidad, a un criterio de “aseguramiento”. Se ponía en cuestión la universalización que consideraba a “todos los españoles y extranjeros en territorio nacional como titulares del derecho a la salud”. En concreto, entre las medidas recogidas en el Real Decreto Ley 16/2012, se excluye el derecho a la asistencia sanitaria a colectivos como los inmigrantes en situación irregular, a los mayores de 26 años que no hayan accedido a un empleo y a quienes habiendo agotado la prestación o subsidio por desempleo, no figuren inscritos expresamente en las oficinas correspondientes como demandantes de empleo.

P. ¿Entonces se podría asegurar que se ha reducido la calidad asistencial en España?

R. La calidad asistencial se ha convertido cada vez más en una mercancía sujeta a la relación coste- eficacia, y la vida humana nunca puede ser medida con esos parámetros mercantiles. El deterioro arranca con el Real Decreto, donde se introduce una concepción diferente de la sanidad como derecho universal reconocido. Esta situación se ha agudizado con los criterios de privatización de la gestión, fundamentalmente en los hospitales, con los ajustes y recortes presupuestarios en prácticamente todas las partidas. No sólo en las de gasto corrientes, si no también en la ausencia de inversiones en nuevas infraestructuras sanitarias y en el mantenimiento de las existentes, la congelación de plantillas de profesionales de la sanidad, la falta de solución a las listas de espera y el poco apoyo en investigación e innovación.

P. Como afecta el copago, al colectivo representado por Fecma?

R. El copago no deja de ser un nuevo recorte a las rentas disponibles de activos y pensionistas. Es una medida que afecta en mayor medida a quien no tiene derecho a la asistencia, y para quien no percibe renta alguna ni subsidios. Es preocupante que el copago, tienda lentamente a extenderse a otros servicios y prestaciones cómo la prestación ortoprotésica ambulatoria, productos dietéticos, transporte sanitario no urgente etc.

P. A su juicio, ¿Cual sería el mejor y el peor aspecto de las últimas medidas tomadas por Sanidad?

R. Lo mejor sería sin duda, el intento voluntarista y bien intencionado de introducir cierta racionalidad en algunos gastos sanitarios, pero debieran haberse utilizado otros mecanismos y otros parámetros para conseguir esos objetivos. Lo peor, es que se está quebrando una reivindicación legítima de los pacientes: no debe existir diferencias en el acceso a la sanidad y a sus prestaciones por el hecho casual de la residencia. Lamentamos que específicamente, con este Real Decreto, la sanidad española haya dejado de de ser pública, universal y gratuita, deshaciendo el principio del derecho universal a la salud.

P. ¿Qué otras cosas preocupan a Fecma?

R. A las mujeres pacientes de cáncer de mama, como usuarias de la sanidad, nos preocupa su financiación actual y futura. No somos ajenas a la situación económica, y sentimos la crisis como ciudadanas y como usuarias de la sanidad. Entendemos que los ajustes, sin duda necesarios, no se pueden traducir únicamente en recortes presupuestarios, que afecten a la investigación, a los servicios y a las prestaciones. La Federación pretende que el modelo de gestión descentralizada de la sanidad española, no rompa la unidad del sistema público de Salud. Por ello reiteramos que es necesario un pacto por la sostenibilidad, la cohesión y la calidad del Sistema Nacional de Salud.