Ana Molinero
Vicepresidenta de Sefac
irene fernández
Madrid
La Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac) mantiene desde hace años su apuesta por la formación. Evitar los viejos recelos con la profesión médica es fundamental para esta sociedad. Ya lo demostró con documentos de consenso en estrés, insomnio o patología digestiva con Semergen, o en otros con la Asociación Española de Diabetes o Semfyc. Ahora le ha tocado el turno a la hipertensión. Junto a la Sociedad Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial y al Grupo de Investigación en Atención Farmacéutica de la Universidad de Granada, ha elaborado la primera guía de actuación para el farmacéutico comunitario en pacientes que sufren riesgo cardiovascular. Ana Molinero, vicepresidenta de Sefac, explica a EG que el documento será un componente informativo, con unas pautas de actuación que ayudarán a implantar servicios en las boticas.
Pregunta. El documento presentado es un ejemplo del interés de los boticarios por el consenso médico-farmacéutico, ¿no?
Respuesta. Es que es fundamental que tengamos consensos médico-farmacéutico, porque si no el farmacéutico está un poco aislado y no sabe bien en qué casos tiene que no tratar. En el caso de la hipertensión no vamos a tratar, vamos a educar. Podemos hacer mucho por estos pacientes. Tienen que confiar en nosotros no solamente para síntomas menores, sino también para patologías de alta prevalencia como la hipertensión. Es fundamental que sepamos en qué casos vamos a derivar a primaria o al hospital.
P. Sin invadir competencias.
R. No, claro, cada uno tiene su puesto. La única ventaja con la que contamos de cara al ciudadano es que estamos 24 horas al día, 365 días al año y sin cita previa.
P. ¿Se deja de ver así a la botica como un centro de dispensación?
R. Eso es. Queremos participar en el SNS. Somos un centro de salud más, no de primaria, pero sí sanitario. Queremos estar integrados, lo estamos demandando. Es bueno para todos.
P. En el caso de la hipertensión, ¿se podría también ver como una extensión del hospital?
R. Se debe. Cualquier persona ha venido a consultar a la farmacia lo que considera que es un síntoma menor, y luego hablando con el paciente acabamos derivando porque puede implicar una patología de fondo. Pero tenemos que estar muy formados, para saber en qué momento tratar o no.
P. Pero aún no está reconocida la labor como centro sanitario.
R. Es cierto que quizá no esté del todo reconocida. Nos lo tenemos que creer todos, los farmacéuticos los primeros. Eso sí, el paciente es el que más nos valora.
P. En base a la experiencia con anteriores consensos, ¿qué esperan de su puesta en práctica?
R. Hasta ahora todo lo que se ha hecho ha sido muy positivo. Continuamente nos estamos reciclando. Creo que se pondrá en práctica totalmente. Es una guía muy útil.
P. ¿Hay que insistir en ampliar estas carteras de servicios?
R. Es que la única vía es apostar por las carteras de servicios en atención de la salud del paciente.
P. Con el panorama de desmotivación, sobre todo por parte de los adjuntos, ¿es posible?
R. La crisis está ahí para todos. Si tiramos solamente por una atención pura y dura comercial, al final no tendremos objeto de estar. Si queremos que la farmacia exista y siga, tiene que ser apostando al cien por cien por una cartera de servicios profesionales.
P. ¿Remunerada?
R. Pues sí, pero plantearlo en estos momentos es complicado.
P. ¿La crisis será un freno a la hora de adquirir, por ejemplo, aparatos para la tensión?
R. La crisis no es un obstáculo. El cien por cien de las farmacias tiene aparato de medida de presión arterial. Unos validados, otros no, pero más o menos todos en buenas condiciones. Venderlos al paciente requiere, en un principio, una inversión. Que todas las farmacias estén dispuestas a hacerlo, no lo sé, pero creo que habrá muchas que apuesten por ello.
P. Además, en varias comunidades hay problemas de impagos.
R. Evidentemente es una consecuencia añadida a la crisis, y las farmacias estamos sufriendo por varios lados. Hay autonomías que están pensando incluso en recortar horas de servicios o servicios.
P. Con esta guía se pretende también asegurar la adherencia, pero la sustitución se hace complicada en algunas autonomías, ¿no?
R. El tema de la sustitución de marcas o de algunos genéricos, y hacerlo por un tema simplemente económico, no creo que sea positivo para el paciente, más bien es malo. No solamente en los mayores, que pensamos que puede ser más difícil que mantengan esa adherencia, sino en pacientes jóvenes, que están acostumbrados a coger la caja verde y cuando es roja tienen problemas. Desde la botica hay que ayudarles, bien poniendo pegatinas de “lo mismo que” o “bioequivalente con”.
P. Centrémonos en la actualidad, ¿qué piensa Sefac de la propuesta del SAS de una licitación por subgrupos terapéuticos?
R. Aún no tenemos una postura definida. Hay que estudiar a fondo el documento. Estamos en ello.






































