A pesar del fiasco de las segundas subastas de María Jesús Montero, cuyas adjudicaciones no han alcanzado ni el 25 por ciento de los concursos convocados y que si no llega a ser por la inesperada llegada de la multinacional eslovena KRKA habría sido aún peor, la realidad es que el efecto que van a tener sobre el mercado farmacéutico y las economía del país pueden ser estremecedoras.
El hecho de que una compañía como KRKA, que no tiene en España más que una oficina comercial con dos o tres trabajadores, haya realizado ofertas de mejora estratosféricas pone de manifiesto el daño que se puede hacer cuando se juntan una compañía que no tiene nada que perder y una administración a la que poco le importa lo que pueda perder todo un sector.
Durante los próximos dos años, KRKA solo necesitará en nuestro país un par de agentes que gestionen las llegadas de camiones con los medicamentos que haya que servir a Andalucía. Ni inversión en nuestro país, ni puestos de trabajo ni riqueza. Nada de eso y, sin embargo, Andalucía les da todo.
Tal y como está hoy configurado este modelo perverso ya va a hacer mucho daño al sector. Pero si este llegara a generalizarse, el efecto sobre el empleo, las inversiones en producción, la balanza comercial o los impuestos que se pagan, sería probablemente mucho mayor que los ahorros que se pretenden conseguir. Es decir, hacer un pan como unas tortas.
@JoseMLAlemany en Twitter






































