En los últimos días ha habido polémica sobre las consecuencias que tendrá eliminar el Control Previo Sanitario (CPS) para la publicidad de medicamentos. Se han dicho cosas que, para nada son ciertas, dando a entender que poco más o menos iba a haber publicidad sobre cualquier tipo de producto, como sucede en los Estados Unidos. Nada más lejos de la realidad.
La eliminación del CPS no afecta al tipo de medicamento que se pueda publicitar. Deberá ser sin receta y no estar financiado. Como hasta ahora. Por eso no entiendo que la secretaria de Política Social del PSOE, Trinidad Jiménez, diga que los medicamentos que se han desfinanciado deben estar sometidos a control de la publicidad. Si requieren receta sí, y si no, no. Como hasta ahora.
Otros han dicho que, de este modo se trataba al medicamento como un bien de consumo. Pero yo no creo que nadie vaya a tomarse un Gelocatil si no le duele nada.
Pero para entender qué se pierde al eliminar el CPS, deberíamos saber que en algunos casos los controles que se han efectuado sobre los expedientes de publicidad para otorgar el numerito de autorización, han ido dirigidos a cambiar un color o la indumentaria de quien sale en el anuncio. Cuestiones absurdas. Ahora, la competencia, es decir, el resto de compañías, vigilará que un anuncio no sobrepase ni un pelo lo permitido por la Ley, siendo mucho más duros. Y, además, Sanidad siempre podrá intervenir.
@JoseMLAlemany en Twitter






































