| viernes, 16 de noviembre de 2012 h |

Qué lejanas de España veo las posiciones que el Gobierno británico tiene al respecto del nuevo sistema de fijación de precios de medicamentos que van a poner en marcha. El Value-Based Pricing podría llegar a suponer un incremento en el coste total de la prestación farmacéutica del Reino Unido. No obstante, es algo asumido porque se supone que lo que se hará es optimizar la inversión en medicamentos y, aunque se puedan incrementar los costes, los resultados serán mucho mejores.

Ese efecto sobre el coste es posible porque la evaluación que se va a hacer tiene como perspectiva la de la sociedad y no solo la del pagador, con lo que el corto plazo, al que estamos acostumbrados en España, está desechado. Si un medicamento es útil y así se dictamina tras su evaluación, no solo se valora en su precio sino que se incentiva su utilización por parte de los médicos. Todo lo contrario que en nuestro país, donde tenemos múltiples ejemplos de cortapisas a la utilización de medicamentos muy eficientes solo por su impacto económico a cortísimo plazo.

Nos encontramos en plena revolución del sistema de fijación de precios y financiación de medicamentos en nuestro país. Históricamente es cierto que se ha aprobado todo, pero también se han puesto trabas al acceso en función del coste, sin analizar ninguna otra variable. Ahora, que de lo que se trata es de ser más eficientes, la sociedad debe exigir a sus representantes que la decisión de qué servicios se van a prestar abandone el corto plazo y sea una decisión informada, tomada por técnicos y con criterios claros de eficiencia y rentabilidad a largo plazo. ¿Seremos capaces? Yo lo dudo, aunque espero equivocarme.

@JoseMLAlemany en Twitter