| viernes, 24 de junio de 2011 h |

José María López Alemany

No es que sea algo nuevo. Empezaron las autonomías y parece que ahora el Ministerio de Sanidad se apunta al deporte de moda: ningunear a la Agencia Española de Medicamentos (Aemps). No lo han dicho así, pero casi. Y creo que tienen razón. Son varios los presidentes de colegios de farmacéuticos y representantes de la farmacia los que han dicho alto y claro que si ya existe una designación de medicamentos como de diagnóstico hospitalario (DH), en la que está claro que la dispensación se debe realizar en una oficina de farmacia, elaborar un listado que avale la dispensación de estos medicamentos en los hospitales es absurdo y va en contra de lo dictado por la agencia.

Si las razones para sacar un determinado medicamento de la oficina de farmacia son clínicas, debe ser la Aemps quien modifique la ficha técnica y lo califique de uso hospitalario. Del mismo modo, si las razones son económicas, debería hacerse el correspondiente informe para justificar ante los ciudadanos que las molestias que sufrirán se deben a la búsqueda de ahorros.

Creo que todas las oficinas de farmacia deben volver a tener el mismo vademécum disponible. Y para ello, el Ministerio de Sanidad debería instar a la Aemps a la modificación de las fichas técnicas que fueran, realmente, necesarias, impidiendo posteriormente que las autonomías modificaran ese listado.

Y es que el despropósito de la salida de DH de la farmacia ha llegado a tal extremo que se sacan ya hasta las estatinas. Como ha ocurrido con la pitavastatina en Cantabria. A este paso solo tiene asegurada su continuidad dentro de las boticas los medicamentos publicitarios.